La reacción del pueblo a las palabras de Dios, y el descenso a Egipto (Versículos 1-7)
Después de que Irmiahu transmite al pueblo las palabras de Dios, ellos lo acusan de falsa profecía: "Es mentira lo que tú dices; no te ha enviado el Señor, nuestro Dios... sino que Baruj, hijo de Neriá te incita contra nosotros, A fin de entregarnos en mano de los kasditas, (caldeos) para que nos hagan morir, o nos lleven cautivos a Bavel" (versículos 2-3). Iojanán no escucha a Irmiahu ni las palabras de Dios, y hace descender al resto del pueblo a Egipto. Irmiahu y Baruj, hijo de Neriá, descienden a Egipto con todos ellos.
Profecía a Irmiahu en Egipto (Versículos 8-13)
Dios se revela a Irmiahu en Tajpanjes, en Egipto, y le ordena tomar piedras grandes y enterrarlas en el cemento a la entrada del palacio del Faraón "a vista de los hombres de Iehudá" (versículo 9), y después Dios explica el significado del símbolo profético: "He aquí que enviaré y tomaré a Mi siervo Nevujadretzar, rey de Bavel, y colocaré su trono sobre estas piedras que he escondido... porque vendrá y herirá la tierra de Egipto; entregando los que son para muerte, a la muerte, y los que son para cautiverio, al cautiverio, y los que son para espada, a la espada... También romperá los obeliscos de Beit Shemesh (Heliópolis), que está en la tierra de Egipto; y las casas de los dioses de Egipto las quemará a fuego" (versículos 10-13). Según la profecía, el rey de Bavel llegará a Egipto y también la conquistará.