Síntesis del capítulo, Irmiahu 39

Síntesis del capítulo, Irmiahu 39

Nuestro capítulo describe la destrucción de Ierushalaim por los babilonios.

En el año 11 del reinado de Tzidkiahu, después de aproximadamente un año y medio de asedio, los babilonios entran en la ciudad para conquistarla definitivamente. Tzidkiahu, al ver a los babilonios entrando en la ciudad, huye durante la noche de la ciudad hacia Ierijó. Los babilonios alcanzan a Tzidkiahu en las llanuras de Ierijó. Los soldados llevan a Tzidkiahu a Riblá, donde el rey de Bavel, Babilonia degüella a los hijos de Tzidkiahu ante sus ojos, y después ciega a Tzidkiahu, lo encadena y lo lleva a Bavel.

Quien quedó en la ciudad murió o fue exiliado a Bavel, y solo los desposeídos permanecieron en Ierushalaim: "Pero de los más pobres del pueblo, que nada tenían, Nevuzaradán, capitán de la guardia, los dejó en la tierra de Iehudá" (versículo 10). El rey de Bavel ordenó a Nevuzaradán, el capitán de la guardia, que no dañara a Irmiahu: "conforme él mismo te dijere, así harás con él" (versículo 12), y así fue. Nevuzaradán libera a Irmiahu del patio de la cárcel y lo deja en la tierra junto con Guedalíá hijo de Ajikam.

Paralelamente a la destrucción, Irmiahu recibe de Dios una profecía sobre EvedMelej, el siervo del rey, quien lo salvó de la muerte en el pozo de lodo: "porque Yo indudablemente te salvaré, y no caerás a espada, sino que tu vida te será como despojo; por cuanto has confiado en Mí, dice el Señor" (versículo 18). Dios promete a EvedMelej que se salvará de la destrucción de Ierushalaim.

 

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