Irmiahu compra el campo de Janamel (Versículos 1-15)
La historia transcurre durante el sitio, en vísperas de la destrucción de Ierushalaim, cuando Irmiahu está encarcelado en el patio de la guardia, a raíz de su profecía sobre la destrucción (versículos 1-5). Dios le dice a Irmiahu que Janamel, su primo, vendrá a él y le pedirá que compre su campo. Y efectivamente así sucede, y Irmiahu compra el campo: escribe un documento, hace firmar testigos y ordena a Baruj hijo de Neriá: "Toma estas cartas, esta escritura de propiedad, tanto la sellada como esta otra escritura abierta, y las pondrás en una vasija de barro, para que se conserven por muchos días... Porque así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: "Todavía se han de comprar casas y campos y viñas en esta tierra" (versículos 14-15).
La plegaria de Irmiahu (Versículos 16-25)
Irmiahu eleva una plegaria a Dios y se pregunta cómo es posible que Él haya prometido que construirían casas en Ierushalaim, mientras que en la realidad la destrucción se acerca. "he aquí que los terraplenes ya llegan a la ciudad para tomarla, y la ciudad está ya entregada en mano de los kasditas (caldeos) que pelean contra ella, a causa de la espada y del hambre y de la peste; y lo que has hablado está hecho ya, y he aquí que Tú lo ves: y Tú, oh Señor Dios, me has dicho: Cómprate el campo por dinero, y hazlo (certificar) con testigos; en tanto que la ciudad está entregada en mano de los kasditas" (versículos 24-25).
La respuesta de Dios-la redención llegará (Versículos 26-44)
Dios le responde a Irmiahu que la promesa de redención se cumplirá después de la destrucción: "Y ahora, sin embargo, así dice el Señor, Dios de Israel, respecto de esta ciudad, de la cual decís que está entregada en mano del rey de Bavel, por medio de la espada y del hambre y de la peste:. He aquí que Yo los reuniré de todas las tierras, adonde los he echado en Mi ira y en Mi indignación, y en grande enojo; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguros" (versículos 36-37). Dios aclara que la destrucción es necesaria debido a los pecados de Israel: "Pues que los hijos de Israel y los hijos de Iehudá han hecho solamente lo que es malo delante de Mi vista, desde su mocedad; porque los hijos de IsraeI no han hecho más que provocarMe a ira con la obra de sus manos, dice el Señor" (versículo 30), pero Dios promete: "De la manera que he traído sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que les prometo" (versículo 42).