Síntesis del capítulo, Irmiahu 31

Síntesis del capítulo, Irmiahu 31

Aliento a Israel y la congregación de las diásporas (Versículos 1-13)

El pasaje comienza con el amor de Dios hacia Israel "ha hallado gracia en el desierto... y con amor eterno te he amado" (versículos 1-2) y continúa describiendo la redención próxima "otra vez te edificaré y tú serás edificada, oh virgen de Israel" (versículo 3). La profecía describe cómo Dios reunirá al remanente de Israel desde la tierra del norte "Con lloro (llanto de alegría) vendrán, y con misericordia Yo los conduciré; los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino recto en que no tropezarán" (versículo 8). Como resultado de la reunión de los exiliados, habrá prosperidad en Israel "y será su alma como un jardín bien regado, y nunca más tendrán dolor... Y saciaré,de grosura el alma de los sacerdotes, y Mi pueblo quedará satisfecho de Mi beneficencia, dice el Señor" (versículos 11-13).

La difícil situación de Israel no continuará, Israel será redimido muy pronto (Versículos 14-19)

Este pasaje se abre con los versículos conocidos "Se oye una voz en Ramá: lamentación, llanto amargo: Rajel llora a sus hijos, rehúsa ser consolada acerca de sus hijos, porque ya no existen. Así dice el Señor: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos, de lágrimas; porque será premiado tu trabajo, dice el Señor; pues ellos volverán de la tierra del enemigo. de modo que hay esperanza para tu porvenir, dice el Señor; y volverán los hijos a su tierra propia" (versículos 14-16). A continuación se describe el arrepentimiento de Efraim (las diez tribus): "Tú me castigaste, y yo fui castigado como novillo indómito. Hazme volver, y yo me volveré, porque Tú eres el Señor, mi Dios" (versículo 17), y en respuesta, Dios recuerda a Efraim y tiene misericordia de él: "¿No es Efraim para Mí un hijo querido? ¿No es un niño precioso? Pues cuantas veces hablo de él, Me acuerdo de él con ternura todavía; por tanto Mis entrañas se conmueven por él; ciertamente tendré compasión de él, dice el Señor" (versículo 19).

La realidad en la redención (versículos 29-30)

El fragmento comienza describiendo la señalización del camino hacia la tierra de Israel y el regreso a ella: "Ponte señales; asienta para ti pilares; dirige tu atención hacia la calzada, el camino por donde fuiste. ¡Vuelve, oh virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades!" (versículo 20). Los que regresen a la tierra serán bendecidos con la bendición de Dios "¡El Señor te bendiga, oh habitación de justicia, oh monte Santo!" (versículo 22), y la profecía de destrucción se convertirá en bien: "Y sucederá que de la manera que Yo velaba sobre ellos para arrancar, y derribar, y para demoler, y para destruir, y para afligir, así velaré sobre ellos para edificar y para plantar" (versículo 27). En los días de la redención no dirán "los padres comieron agraces, y los dientes de los hijos sufren la dentera” (versículo 28) sino "cada uno morirá por su propia iniquidad; todo aquel que coma el agraz, él mismo sufrirá la dentera" (versículo 29). En ese tiempo, Dios hará un nuevo pacto con Israel: "renovaré con la casa de Israel y con la casa de Iehudá el pacto (Mío). y Yo seré su Dios, y ellos serán Mi pueblo..." (versículos 30-32). Dios promete que estos eventos ocurrirán, ya que la elección del pueblo de Israel es eterna (versículos 34-36). Finalmente, el profeta describe a Ierushalaim en el tiempo de la redención, y promete que nunca más será destruida para siempre (versículos 37-39).

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