La visión de los higos buenos y los malos (Versículos 1-3)
Después del exilio de Yehoiajín, cuando los líderes del pueblo y la clase adinerada de Ierushalaim fueron deportados, Dios le muestra a Irmiahu una visión de "dos canastos de higos colocados delante del templo del Señor". Un canasto contiene higos buenos, mientras que el otro contiene higos malos.
Explicación de la visión (Versículos 4-10)
Dios le explica a Irmiahu el significado de la visión: "A semejanza de estos higos buenos, así reconoceré para bien a los del cautiverio de Iehudá, a quienes he expulsado de este lugar a la tierra de los kasditas (caldeos);... Mas a semejanza de los higos malos que de malos no pueden ser comidos —el Señor dice ciertamente así—, del mismo modo pondré Yo a Tzidkiahu, rey de Iehudá, y a sus príncipes y al resto de Ierushalaim, que quedan aún en esta tierra, y que habitan en la tierra de Egipto". Contrariamente a lo esperado, Dios promete que precisamente aquellos que fueron exiliados a Bavel, Babilonia en el exilio de Yehoiajín tendrán un buen futuro, mientras que los que permanecieron en Ierushalaim, liderados por Tzidkiahu, están destinados a la destrucción y la calamidad. Dios promete que los exiliados no solo gozarán de un buen futuro, sino que los devolverá a su tierra: "Los edificaré y no los derribaré, y los plantaré y no los arrancaré" (versículo 6).