Síntesis del capítulo, Hovadiáh 1

Síntesis del capítulo, Hovadiáh 1

El libro de Ovadiá es el más breve del Tanaj y contiene un único capítulo. La profecía en su totalidad trata sobre las relaciones entre Edom y Iehudá. En el libro no hay información clara que pueda arrojar luz sobre la época del profeta. Los Sabios identificaron al profeta Ovadiá con "Ovadiá que estaba a cargo de la casa" (Melajim I, capítulo18, versículo 3). La mayoría de los investigadores suponen que Ovadiá vivió en los días de la destrucción, y quizás incluso contempló con sus propios ojos la destrucción del Templo, razón por la cual profetizó sobre Edom, que ayudó a destruir el Santuario, tal como se desprende de otros lugares (Tehilim, Salmos, capítulo 137, versículo 4; Eijá, Lamentaciones, capítulo 4, versículo 21). Dado que en la profecía no hay mención explícita de la destrucción de la ciudad y del Templo, esta identificación no es obligatoria, aunque es ciertamente plausible.

El comportamiento de Edom (Versículos 1-14)

El profeta describe el rumor que corre entre las naciones, de ir a combatir contra Edom: "¡Levántense! Levantémonos contra ella para la guerra" (versículo 1). Edom es descrito en la profecía como pequeño y despreciado, que se engrandeció a sí mismo y se elevó: "Aún si te enaltecieres cual águila, y aún si entre las estrellas pusieres tu nido, desde allí te hará bajar — dice Adonai" (versículo 4). El profeta acusa a Edom de haber traicionado a su hermano, Iehudá: "En ese día, cuando te mantuviste a distancia, en el día en que los extraños secuestraron sus riquezas, cuando los extranjeros entraron por sus puertas y sobre Ierushalaim echaron suerte — ¡también tú has sido como uno de ellos! No veas en el día de tu hermano, en el día de su quebranto, no te regocijes por los hijos de Iehudá en el día de su perdición, y no profiera tu boca altanerías en el día de angustia" (versículo 11-12).

El castigo a los pueblos y a Edom, y el bienestar para Israel (Versículos 15-21)

A causa de la conducta de Edom, serán castigados como todas las demás naciones: "Pues cercano está el día de Hashem contra todas las naciones. Como hiciste, así se te hará; tu conducta recaerá sobre tu cabeza. Pues tal como han bebido sobre el monte consagrado a Mí, así habrán de beber todas las naciones sin descanso; beberán y tragarán, y serán como si no hubieran sido" (versículos 15-16). A diferencia de las naciones, Israel alcanzará prosperidad y consuelo: "Pero, en el Monte Tzión habrá salvación, y será consagrado, y heredarán — la casa de Iaacov — a sus saqueadores" (versículo 17). El profeta detalla también la herencia de Israel: "Y poseerán los del Neguev al monte de Esav, y los de la Shfeláh a la tierra de Pelishtim, y poseerán el campo de Efraim y el campo de Shomrón, y Biniamín al Guilad" (versículo 19). Y cierra la profecía con la caída de Edom y el reinado de Hashem: "Ascenderán los libertadores al monte de Tzión para juzgar al monte de Esav, y será para Hashem el reinado" (21).

Volver al capítulo
x