Síntesis del capítulo, Eijá (lamentaciones) 1

Síntesis del capítulo, Eijá (lamentaciones) 1

Eijá (Lamentaciones) Capítulo 3 - Análisis

Esta kinah (lamentación) difiere de las otras lamentaciones del rollo de Eijá porque no trata de forma directa sobre la destrucción de Jerusalem, y en su mayoría incluye una lamentación/plegaria de un individuo. Asimismo, la kinah no se abre con la palabra "eijá" como las otras lamentaciones alfabéticas (capítulos 1, 2 y 4).

La Aflicción del Lamentador (versículos 1-19)

El lamentador no describe su aflicción al inicio de sus palabras, sino precisamente a quien trajo sobre él la aflicción. En los versículos 2-6 habla de cómo es conducido en oscuridad, cómo su carne y piel se han consumido, sus huesos quebrados, y cómo ha sido hecho habitar en tinieblas como los muertos de antaño. De sus palabras se desprende que el lamentador sufre de una enfermedad, pero luego describe su aflicción como un enemigo: en los versículos 10-12 se compara con alguien acechado por un oso y un león, desviado de su camino, puesto como blanco para las flechas. Solo al final del pasaje, en el versículo 18, el lamentador menciona a Dios de forma explícita diciendo que ha perdido su esperanza en el Señor, y así queda claro que el lamentador quiso decir que Dios trajo sobre él sus aflicciones.

Las Esperanzas del Lamentador (versículos 21-39)

Junto con el reconocimiento de que Dios es quien es responsable de las aflicciones del lamentador, este no se desespera, y se anima. En los versículos 22-24 declara que recordará esto en su corazón y por eso esperará; que las bondades del Señor no se han acabado ni sus misericordias terminado; que nuevas son cada mañana y grande es su fidelidad; que el Señor es su porción y por eso tendra esperanza en Él. El lamentador continúa insistiendo con dichos de sabiduría llenos de esperanza sobre que Dios aún puede salvarlo, afirmando en el versículo 31 que el Señor no desecha para siempre.

La Aflicción de la Multitud: La Lamentación sobre la Destrucción (versículos 40-51)

Este pasaje es excepcional en la kinah debido a su contenido y estilo. Este pasaje trata sobre la destrucción de Jerusalem en contraste con el resto de la kinah que es una lamentación individual. Además, el pasaje aquí es presentado en lenguaje plural (aunque al final vuelve al lenguaje singular). La comunidad llama a retornar a Dios mientras confiesa sus pecados: en los versículos 40-42 examinan sus caminos y retornan al Señor, elevan sus corazones y manos a Dios en los cielos, confiesan que pecaron y se rebelaron, y que Él no ha perdonado. Después de esto lamentan su aflicción en los versículos 45-47: han sido puestos como escoria y abominación entre los pueblos, todos sus enemigos han abierto contra ellos su boca, han experimentado terror y destrucción. Después de las palabras de la multitud vuelve nuevamente el lenguaje de singular, y el lamentador reacciona sobre la destrucción de la ciudad en el versículo 48 diciendo que ríos de agua descienden de sus ojos por la destrucción de la hija de su pueblo.

La Súplica del Lamentador por Salvación Personal (versículos 52-66)

La kinah concluye con la súplica del lamentador por salvación de su aflicción personal. Pide a Dios que escuche su plegaria: en los versículos 55-56 invoca el nombre del Señor desde la fosa profunda y le ruega que no cierre su oído a su clamor. También pide que tome venganza de sus enemigos en los versículos 64-66: que les devuelva conforme a la obra de sus manos, que les dé dureza de corazón y su maldición sobre ellos, que los persiga con ira y los destruya de debajo de los cielos del Señor.

Autor: Netanel Shpigel

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