Rocío, lluvia y el remanente de Iaacov

Rocío, lluvia y el remanente de Iaacov

El Midrash distingue entre el rocío y la lluvia, y describe mediante ellos dos sistemas de relación entre la tierra y los cielos. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? ¿Y a qué se parecerá el remanente de Iaacov?

"Y el resto de Iaacov será entre muchas naciones, como el rocío del Señor, como la lluvia abundante sobre la hierba; cosas que no aguardan al hombre, ni esperan a los hijos de Adam" (versículo 6).

El profeta poetiza y describe al remanente de Iaacov como rocío y como hierba "que no aguardan al hombre...". Los comentaristas debaten quién es el que no espera a los hijos de los hombres: ¿se refiere a la hierba que no necesita ser regada? ¿O acaso se refiere a que el pueblo de Israel no necesitará del hombre, así como el rocío desciende del cielo sin intervención humana, a diferencia del riego manual que requiere la intervención del hombre?

El Midrash ofrece su propia propuesta, basada en la distinción entre el rocío y la lluvia:

"Dijo Rabí Shmuel bar Najmani: Cuando Israel cae en transgresión y malas acciones, las lluvias son retenidas. Entonces traen ante ellos a un anciano como Rabí Iosé el Galileo, y él intercede por ellos y las lluvias descienden. Pero el rocío no desciende en mérito de ninguna criatura. ¿Cuál es la razón? 'Y el resto de Iaacov será entre muchas naciones, como el rocío del Señor, como la lluvia abundante sobre la hierba; cosas que no aguardan al hombre, ni esperan a los hijos de Adam'" (Mijá, capítulo 5, versículo 6). (Talmud Ierushalmi, Tratado de Berajot, capítulo 5).

El rocío no necesita la intervención del hombre; la lluvia, sí. La espera de la lluvia hacia los hijos de los hombres, según el Midrash, no es una descripción de la acción humana del riego. En tiempos de sequía la lluvia necesita al hombre, porque sin su plegaria no se abrirán las puertas de los cielos.

A través de este versículo, el Midrash describe dos sistemas de relación entre la tierra y los cielos. El primero describe una relación unidireccional: éste es el rocío que desciende de manera constante. El segundo describe una relación dialógica, una relación en la que a veces la lluvia llega como fruto de una petición desde abajo.

¿Y el remanente de Iaacov? A la luz del Midrash, el remanente será como el rocío, aquel que no está condicionado a la petición de los hijos de los hombres. Hay en ello un consuelo, pero quizás también una resignación ante la capacidad del hombre de justificar su existencia mediante sus acciones.


Gentileza sitio 929.

Volver al capítulo
x