¿Tus amigos de verdad te quieren, o solo quieren obtener de ti beneficios? Problemas de ricos…
"Las riquezas aumentan mucho los amigos; pero el pobre se ve separado de su prójimo" (Versículo 4)
El versículo describe la relación entre la riqueza y los amigos. Los comentaristas se dividieron respecto de la conclusión práctica: ¿la riqueza es buena o mala?
Algunos concluyeron de aquí que la riqueza es mala:
a. La riqueza atrae hacia la persona muchos 'amigos' que pueden aprovecharse de ella y también dañarla en lo espiritual (Rabí Moshé David Wali, primera interpretación).
b. La riqueza le da a la persona la ilusión de que tiene muchos amigos, pero estos en realidad no son amigos verdaderos: "Si ves que el rico tiene muchos amigos, no son amigos del rico sino del dinero" (Malbim, acrónimo de Meir Leibush ben Yehiel Michel Wisser, comentarista bíblico, 1809-1879).
Según estas interpretaciones, cuando una persona decide con quién vincularse, debe intentar imaginarse pobre e intentar pensar quién de sus amigos seguiría siendo su amigo también cuando fuera pobre.
Algunos concluyeron del versículo que la riqueza es buena:
a. Conviene ser rico para ganar muchos amigos: "La riqueza añadirá a su dueño muchos amigos, pues es amado por todos, tanto por los pobres como por los ricos; pero el pobre es apartado incluso de su amigo igualmente pobre" (Metzudot).
b. Conviene dar caridad (tzedaká) para aumentar el amor y la amistad en el mundo: "Mediante la caridad uno gana almas, pues toma para sí amigos y seres queridos… cuanto más caridad da a más personas, por medio de ello adquiere para sí más amigos" (Likutei Moharán I, 17:5).
Y algunos interpretaron la riqueza como una metáfora de la riqueza espiritual:
a. El capital espiritual le añade a la persona muchos amigos que desean aprender de ella (véase en los comentarios de Rashi —acrónimo de Rabí Shlomó Itzjaki, rabino y destacado comentarista bíblico francés, 1040-1105— y el Gra).
b. "De cada palabra de Torá con la que cumple el mandamiento positivo del estudio de la Torá, se le crea un abogado defensor, y esos son los amigos fieles de la persona" (Jafetz Jaim, Shmirat HaLashon II, 30).
De este versículo aprendemos a examinar: ¿quién es nuestro buen amigo? ¿Y somos amigos por los motivos correctos?
Editado por el Equipo del sitio del Tanaj
Extraído del sitio de Navegación en el Tanaj