• ¿De donde sale el término "Aseret hadiberot" 10 mandamientos?
• ¿Cuál es su importancia?
• ¿Por qué Dios elige justamente estas cosas para decirles al pueblo de Israel y no otras?
• ¿Qué necesidad había de más preceptos? ¿Por qué no alcanzaba con el "Derej Abraham" el camino que Abraham había trazado?
• ¿Cuál es el motivo de que sean 10?
• ¿Cuál es el orden de los 10 mandamientos?
• ¿Qué lugar ocupan dentro del judaísmo?
Respuestas
Los diez mandamientos son lo primero que Dios le dijo al pueblo. Hoy en día hay quienes sostienen que solo esto fue dicho por Dios y el resto fue dicho por Moshé, sostener esto es renegar del judaísmo.
El hecho de que Dios haya dicho esto al pueblo la única vez que habla con ellos, ¿implica que esto es lo más importante?
R. Saadia Gaón dice que son importantes porque todas las Mitzvot están incluidas en ellos. (Lo que lo lleva a pensar así, es que si esto es lo que eligió Dios para decirle al pueblo es porque allí está toda la Torá en síntesis) No obstante queda aun la pregunta de ¿Por qué no dijo las reglas mas importantes, como amar a Dios, amar al prójimo como a ti mismo, hacer lo bueno y lo correcto, etc.?
Abarbanel dice que los diez mandamientos son importantes porque contienen los 13 principios de fe del judaísmo. Si bien los primeros principios se ven claramente en los diez mandamientos, es más difícil ver como están incluidos los principios que tienen que ver con que la Torá nunca va a cambiar o que Moshé es el máximo profeta o el principio sobre el Mashiaj o la resurrección de los muertos... Otro punto que queda explicar, es ¿Por qué hay mandamientos que no tienen que ver con los principios de fe, como ser, no prestar falso testimonio, no codiciar, etc.?
Además, cabe preguntarnos, si es así, entonces ¿Por qué no puso directamente los trece principios?
Lo primero que debemos saber, es que los 10 mandamientos son preceptos. Si contamos hay en total 14 o 15 preceptos, lo que sucede es que hay varios preceptos que se pueden agrupar por temas.
Hay 3 Mitzvot Ase (preceptos positivos) y 11 Lo Taase (Prohibiciones) Hay más cosas que no se deben hacer que cosas que se deben hacer. Las prohibiciones son acciones producto del temor a Dios, en cambio, los preceptos positivos, son acciones que provienen del sentimiento de amor a Dios que me llevan a hacer acciones. La relación es similar al resto de la Torá, en ella hay más prohibiciones (365) que preceptos positivos (248)
Siempre se dijo que eran dos tablas, pero ¿De dónde lo sabemos? Eso está citado en Debarim, allí dice explícitamente que se trata de dos tablas.
¿Cómo sabemos que estaban escritos 5 en cada tabla? Porque hay simetría entre el primer mandamiento con el sexto, en el primero me habla de reconocer a Dios, y en el sexto (que es el primero de la otra tabla) habla de no matar. La relación es que Dios es el que da la vida y solo Él es el que la puede quitar. Por otro lado, cuando matamos a una persona, estoy atentando contra la imagen y semejanza de Dios con la que fue creado todo ser humano.
El segundo mandamiento nos habla de la prohibición de hacer idolatría, y el séptimo (que es el segundo de la segunda tabla) me habla de no cometer adulterio. La relación es que, todo aquel que hace idolatría, le está siendo infiel a Dios.
El tercer mandamiento nos habla acerca de la prohibición de pronunciar el Nombre de Dios en vano, y el octavo mandamiento nos habla de no robar. Pues todo aquel que robaba, cuando era acusado, debía jurar por el nombre de Dios, que no había robado. De esta manera podría estar jurando en falso para no tener que reconocer su delito.
El cuarto mandamiento nos habla de recordar el Shabbat para santificarlo (esto se cumple haciendo el Kidush). El noveno mandamiento nos habla de la prohibición de prestar falso testimonio. El kidush es cuando doy testimonio que Dios es el Creador del mundo.
El quinto mandamiento, nos habla de respetar a los padres, el décimo mandamiento nos habla de no codiciar ni envidiar a los demás, ni sus posesiones ni su esposa, familia, etc. Pues podría ocurrir que alguien no quiera respetar a sus padres porque no los considera buenos, en cambio si ellos fueran como los padres de fulano, entonces sí serían padres dignos de respeto. Por eso la Torá es categórica y nos dice que debemos respetarlos, independientemente de lo que nosotros pensemos acerca del cumplimiento de su rol de padres.
Otro punto que podemos notar claramente es que los primeros cinco mandamientos tienen que ver con Dios, mientras que los últimos cinco tienen que ver con el hombre y su prójimo.
El motivo por el cual el quinto mandamiento (respetar a los padres) está ubicado en la primera tabla que es donde están los preceptos que tiene que ver con el hombre y Dios, se debe a que a los padres, al igual que a Dios, le debemos la vida. Además, es el mandamiento que hace de puente para pasar de los preceptos entre el hombre y Dios a los preceptos entre el hombre y su prójimo.
Esta división en dos de cinco mandamientos cada una, está queda plasmado en el texto puesto que los primeros 5 contienen el Shem Hashem, Nombre de Dios, y en los últimos 5 no figura el Nombre de Dios.
En la segunda tabla hay un total de 26 palabras, que es el valor numérico del Nombre de Dios, es decir, no se trata de una ética desprovista de Dios, sino que también Dios está insinuado allí.
También podemos categorizarlos de la siguiente manera:
Los dos primeros mandamientos: Yo soy el Señor tu Dios y No tendrás otros dioses delante de Mí, se cumplen mediante el pensamiento y el sentimiento.
El tercer y cuarto mandamiento, No pronunciar ni jurar en nombre de Dios en vano y santificar el día de Shabbat, (que se cumple específicamente cuando hacemos el Kidush), ambos se cumplen mediante la palabra.
El quinto mandamiento, respetar a los padres, se cumple mediante la acción (activo).
Primera conclusión, en la primera Tabla que es cuando nos habla acerca de nuestra relación con Dios, nos habla de todos los campos en los cuales debemos perfeccionarnos, en el pensamiento, el sentimiento, el habla y la acción.
Es decir va de lo más importante, lo espiritual a lo práctico.
El sexto, séptimo y octavo mandamiento, no matar, no cometer adulterio y no robar, son acciones.
El noveno, no dar falso testimonio tiene que ver con la palabra.
El décimo, no codiciar, tiene que ver con el pensamiento y el sentimiento.
En esta segunda tabla que trata acerca de la relación entre el hombre y su prójimo, también abarca todos los campos posibles: acción, palabra, sentimiento y pensamiento.
Aquí comienza de lo más concreto a lo más idílico. El orden sigue siendo de lo más fundamental a lo menos, lo principal para que una sociedad se mantenga es que no se maten unos a los otros, y lo ideal es que nadie codicie lo que tiene el otro.
De esta manera, los diez mandamientos, comienzan y terminan con lo más importante: el pensamiento y sentimiento, pasando por el habla y por la acción.
Otra característica de la estructura de las dos tablas es que la primera tiene como objetivo el aspecto espiritual, la idea de la existencia de un Ser único, Superior y Creador de todo, y cómo este concepto se expande a través de las generaciones: hablando de ellos (el kidush) y enseñándolo e inculcándolo desde pequeños (de padres a hijos).
La segunda tabla, tiene otro objetivo, son los principios éticos básicos, moral y ética fundamental para mantener una sociedad.
Entre las dos tablas obtenemos los dos aspectos que conforman la existencia humana ideal: el conocimiento de la verdad y el establecimiento de la armonía social. Es lo que los profetas dicen: Emet Beshalom (verdad y armonía)
Ahora vamos a analizar ¿por qué son estos los diez mandamientos y no otros?, y ¿Por qué esto es lo que Dios elige para decir ante todo el pueblo?
El pueblo de Israel llega a recibir los diez mandamientos, después de haber hecho el Brit milá antes de salir de Egipto, luego que Moshé les dice que se preparen durante tres días y que se purifiquen en una mikve (baño ritual) y luego de los diez mandamientos hacen ofrendas a Dios.
En resumen, tres cosas: Brit Milá, Tebilá y ofrendas.
Esto se asemeja al proceso que debe hacer toda persona que quiera convertirse al judaísmo. Luego de aceptar cumplir los preceptos y querer convertirse, primero debe circuncidarse, luego hacer tebilá y por ultimo traer una ofrenda a Dios (hoy en día por ser que no tenemos el templo de Jerusalem no se trae la ofrenda).
Para profundizar más acerca de los pasos que debe realizar todo aquel que quiere convertirse al judaísmo, recurrimos al Mishné Torá de Rambam, en Hiljot Isure Bia. Allí nos explica que le debe enseñar todo lo que tiene que ver con los principios de la fe judía (emuná) y extenderse mucho en estos temas, y también enseñarle cómo se cumplen los preceptos (Halajot) esto último en forma resumida. ¿Cuál es el motivo por el cual no se debe extender también en tema de los detalles prácticos de los preceptos? El motivo es porque lo que precisamos fortalecer en esta primera instancia es que le queden bien claros cuáles son los principios del judaísmo, cuál es la concepción judía de Dios, cuál es el sentido y objetivo de la vida. Una vez que tiene en claro el qué, entonces ahora sí tiene sentido que sepa el cómo, es decir el cómo alcanzar ese objetivo y cómo se sirve a Dios. Esto lo aprendemos de los diez mandamientos, allí en la primera tabla, se extiende mucho en los mandamientos que tienen que ver con la fe y los principios del judaísmo, utiliza 146 palabras, En la segunda tabla, que se refiere a preceptos básicos para mantener la sociedad, allí utiliza solo 26 palabras. Vemos que habla de temas de fe y se extiende y luego de esto nombra ciertos preceptos y en forma resumida.
En otras palabras, con los diez mandamientos el pueblo pasa por una suerte de conversión e ingresar en el pacto con Dios. Si bien eran hebreos y no precisaban convertirse, no debemos olvidarnos que al estar esclavizados tanto tiempo bajo una sociedad pagana e idolatra, debían antes depurar su fe y sus creencias con respecto a Dios y el servicio Divino. Luego de que esto haya ocurrido (es decir, después de los diez mandamientos) entonces viene el resto de la Torá y los preceptos.
Los diez mandamientos, no son toda la Torá, sino que son el comienzo, luego vienen todos los preceptos. Este es el motivo por el cual no figuran preceptos tan importantes como amar a Dios con toda el alma o amar al prójimo, pues esto es algo muy difícil, a esto se arriba luego de mucho trabajo, pero ahora en los diez mandamientos es el comienzo del camino, es por eso que no las menciona todavía.
Hay en total 172 palabras en los diez mandamientos. Esto apunta al principio fundamental detrás de los Diez mandamientos, que es Yo soy el Eterno tu Dios, en hebreo: Anojí Hashem Elokeja. Este versículo suma en guematria 172.
Cuando cumplimos los diez mandamientos estamos en el nivel de comprender más profundamente lo que dice: Yo soy el Eterno tu Dios.
En total existen 613 preceptos, pero en realidad ningún individuo puede cumplir los 613 preceptos, pues hay algunos que solo son para los sacerdotes, otros que solo los pueden realizar los reyes, etc. Los 613 preceptos pueden ser realizados por todo el pueblo de Israel en su conjunto. Es por eso que Hashem Eloke Israel, (el Eterno Dios de Israel) suman 613.
Moshé pone las tablas que contienen los diez mandamientos en el arca para que sea testimonio de este pacto. (Como si fuera el certificado de la conversión) Las guardamos para testimoniar que somos el pueblo de Dios y nos transformamos en ello mediante ese pacto; como si las tablas fueran una escritura que acredita nuestra condición.