Malos rumores

Malos rumores

Un maestro debe ser a los ojos de sus alumnos como un ángel. Y si hay rumores sobre el maestro, y no es puro como la nieve, debe ser apartado y está prohibido aprender de él.

Se cuenta en el Talmud Bavlí, Babilónico (Moed Katán 17a) que uno de los Sabios que enseñaban en la academia rabínica de Rav Iehudá se comportaba de manera inapropiada ("corrían sobre él malos rumores" — Rashi). Rav Iehudá no sabía qué hacer. Dejarlo significaría profanar el Nombre del Cielo (el nombre de Dios); excomulgarlo perjudicaría el estudio. Le pregunta a Rabá bar bar Janá si tiene conocimiento sobre el asunto, y este le responde así:

"Dijo Rabí Iojanán: ¿Qué está escrito? 'Pues los labios del Cohen, el sacerdote, deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el emisario del Señor de los Ejércitos' (Malají, capítulo 2, versículo 7). Si el maestro se asemeja al ángel del Señor de los Ejércitos — que busquen la Torá de su boca. ¡Y si no — que no busquen la Torá de su boca!"

Al escuchar esto, Rav Iehudá lo excomulgó.

La interpretación de Rabí Iojanán citada en las palabras de Rabá bar bar Janá es, a mi entender, de suma importancia. El maestro debe ser a los ojos de sus alumnos como un ángel. Y si hay rumores sobre el maestro, y no es puro como la nieve, debe ser apartado y está prohibido aprender de él.

Es interesante que la interpretación de Rabí Iojanán no se dirige al sistema institucional, sino a los estudiantes. Ellos deben saber que el valor del individuo a los ojos de quienes aprenden es esencial, y si ese valor disminuye — está prohibido aprender de él. Según la comprensión de Rabí Iojanán, el vínculo entre el contenido y la persona que lo enseña es indispensable, y si existe una brecha entre ambos — no se debe aprender de ese maestro.

Lamentablemente, en numerosas ocasiones en los últimos años ha surgido la pregunta: ¿acaso los rumores o las sospechas impiden que una persona enseñe, guíe y dirija? Para Rabí Iojanán y para Rav Iehudá la respuesta es clara: si es como un ángel a los ojos de los demás, que continúe; y si no — que no continúe.


Gentileza sitio 929

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