Breve análisis sobre las dos grandes visiones de este capítulo: las cuatro carrozas, cuyos caballos de colores simbolizan el ascenso, expansión y caída de los imperios opresores (Babilonia, Persia, Grecia y Roma); y las coronas de oro y plata, que representan la futura unificación pacífica del poder político y sacerdotal. Los comentaristas vinculan este cierre con el liderazgo de Zerubabel en el Segundo Templo y la venida definitiva del Mesías para erigir el Tercer Templo.