La venganza es necesaria para la redención

La venganza es necesaria para la redención

La venganza contra Edom, por parte del Creador del Mundo, es parte del proceso por el cual el mundo se convierte en un lugar mejor y más moral. Esta guerra contra el mal es una necesidad. Sin ella, no habrá una auténtica redención ni para nosotros como pueblo ni para el mundo entero. 

El maravilloso proceso del retorno del pueblo de Israel a su tierra, que naturalmente debería generar una atmósfera elevada y sublime, alegría y esperanza para el futuro, se ve acompañado por un acto de venganza sangrienta de Dios contra los enemigos de Israel, encabezados por Edom. La descripción de este acto de venganza es muy dura. Se le pregunta al vengador (=Dios) " ¿Por qué es roja Tu vestidura, y Tus ropas, como del que pisa en el lagar? (Yeshaiahu, capítulo 63, versículo 2), y Él responde: " Pisado he Yo solo la cuba, y de los pueblos no había hombre conMigo; Yo, pues, los seguí pisando en Mi ira, y los hollaba en Mi indignación; de modo que su sangre fue salpicada sobre Mis ropas, y tengo manchadas todas Mis vestiduras" (Yeshaiahu, capítulo 63, versículo 3). En efecto, es una dura descripción de la apariencia externa del vengador: el Señor en Su gloria. Incluso el cántico de Moshé en el libro de Devarim, que describe la relación eterna entre Dios y el pueblo de Israel, termina con las palabras: " Alaben naciones a Su pueblo, ya que la sangre de Sus servidores, El va a vengar, y venganza devolverá a Sus angustiadores, y conciliará a Su tierra, Su pueblo" (Devarim, capítulo 32, versículo 43). ¿Por qué la redención va acompañada de una venganza tan pesada? ¿No sería suficiente sólo la salvación del pueblo de Israel?

De hecho, si entendemos el proceso de redención como un acto bilateral únicamente entre Dios y Su pueblo, hay lugar para preguntarnos, por qué la venganza contra las naciones y quién se beneficiaría de ella. Pues no se puede devolver la rueda histórica atrás, y las grandes injusticias y maldades de las cuales nuestro pueblo ha sufrido durante todo su exilio, hasta nuestros días, son como: "Lo torcido no podrá enderezarse" (Kohelet, Eclesiastés, capítulo 1, versículo 15). Pero si entendemos que la redención del pueblo de Israel es sólo el principio, y que a través de ella debe salvarse todo el mundo, entonces la venganza es necesaria.

No se debe entender este acto de venganza como algo que la víctima haga como reacción contra quien le causó daño. Al respecto, la Torá ya dijo: "No te vengarás ni guardarás rencor" (Vaikrá, capítulo 19, versículo 18). Este acto de venganza aquí es parte del proceso global de la guerra contra el mal, la maldad y la perversidad terrible de los malvados del mundo. Hace aproximadamente 70 años, el mundo fue salvado únicamente con sangre y fuego. En nuestros días, somos testigos de que hay maldad que sólo puede ser corregida con sangre y fuego.

Esta venganza contra Edom, por parte del Creador del Mundo, es parte de la transformación del mundo en un lugar mejor y más moral. Esta guerra contra el mal es una necesidad. Sin ella, no habrá redención verdadera ni para nosotros como pueblo ni para el mundo entero. En casos extremos, como la muy dura venganza contra Edom, Dios mismo se encargará, porque Él es el único que sabe qué hacer y cómo llevar a cabo una venganza así.

De Él aprenderemos nosotros, el pueblo de Israel y todas las naciones, que debemos luchar con nuestras propias manos contra toda maldad sin concesiones, con los medios que tenemos a nuestra disposición, permitidos para nosotros como seres humanos. Así, mereceremos un mundo digno en el que se pueda vivir. Cuando eso ocurra, alcanzaremos la redención completa junto con todo el mundo.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio 929

 

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