La pupila de tu ojo

La pupila de tu ojo

"¡Guarda mis mandamientos, y vivirás, y mi enseñanza como a la niña de tu ojo!" (Proverbios 7:2)

… Y no digas en tu corazón: una vez que haya aprendido la práctica concreta de los mandamientos hasta conocerla bien, ¿qué provecho hay en que establezca el estudio y lo guarde para no olvidar nada? Con repasar mi aprendizaje una vez al año me basta. Pues mi Torá te es tan beneficiosa como la niña de tu ojo.

Y así es: al igual que aquel cuyo ojo no ve, su vida no es verdadera vida, pues tropezará cada día como quien camina en la oscuridad — no así aquel a quien la niña de su ojo ilumina el camino —, así es mi Torá.

Pues quien carece del estudio constante del Talmud andará a tientas en la práctica de los mandamientos como un ciego en la oscuridad, ya que son muchos los detalles y precisiones que cada mandamiento requiere, y a veces creerá estar cumpliendo un precepto cuando en realidad está transgrediendo, como le ocurrió a Rabí Akiva, que llevó a un muerto sin sepultura varios kilómetros hasta el cementerio, y le dijeron que con cada paso había derramado sangre — y esto le sucedió por desconocer que el muerto sin sepultura adquiere su propio lugar, y lo que de ello se deduce.

De modo que mi Torá te es tan útil como la niña del ojo, sin la cual el hombre camina en tinieblas.

Alshej — Rabí Moshé Alshej (1507–1600), nació en Adrianópolis, estudió con Rabí Yosef Karo. Emigró a la tierra de Israel y se estableció en Tzfat, donde fue juez, autoridad legal y dirigió dos academias rabínicas. Fue ordenado por Rabí Yosef Karo. Su comentario sobre la Torá se llama "Torat Moshé" y está basado en sus propios sermones.

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