Al integrar la cronología de los libros de Ezrá y Nehemías bajo el análisis de investigadores como Sara Japhet, se revela que la drástica decisión de Esdras de separar a los hombres judíos de sus esposas extranjeras no respondió a un prejuicio étnico, sino a una profunda urgencia espiritual y educativa. Tras llegar a la tierra de Israel en el mes de Av (quinto mes), Esdras no permaneció inactivo, sino que en Tishrei (séptimo mes) convocó a la histórica lectura pública de la Torá para hombres y mujeres con capacidad de entender, buscando restaurar la identidad comunitaria. Solo después de este proceso educativo, y al constatar cómo los matrimonios mixtos habían introducido la idolatría activa y el analfabetismo espiritual en los hogares, se inició en el décimo mes la investigación que culminaría en la separación de las mujeres idólatras, demostrando que la medida buscaba proteger la pureza de la fe monoteísta y la supervivencia cultural del pueblo de Israel antes que imponer una discriminación de linaje.