¿Es preferible que la casa del rey esté contigua a la casa de Dios, o es preferible que haya distancia entre ellas?
"Y Aquel me dijo: "Hijo del hombre, éste es el lugar de Mi trono y el lugar de las plantas de Mis pies, donde habitaré en medio de los hijos de Israel para siempre; y la casa de Israel no profanará más Mi santo Nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus idolatrías, ni con los cadáveres de sus reyes, ni con sus altos, poniendo su umbral junto a Mi umbral, y sus jambas junto a Mi jambaje, de modo que no había más que la pared entre Mí y ellos; y contaminaron Mi santo Nombre con sus abominaciones que cometieron, por lo cual los consumí en Mi ira” (Capítulo 43, versículos 7-8)
El estudio de la estructura del Templo de Shlomó, el Primer Beit HaMikdash, el Primer Gran Templo (Melajim I, 6-7) nos revela que ambas casas, la casa de Dios y la casa del rey, fueron construidas de hecho como un solo campus. Solo después de que Shlomó terminó la construcción de su casa comenzó la construcción de los utensilios para el Templo, y cuando terminó, inauguró el Templo, y aparentemente también su casa junto con el Templo. Las casas están contiguas una a la otra, y no pocos reyes hicieron sus abominaciones en su casa, precisamente cerca del Templo, en el Monte de la Casa de Dios. Otros reyes se permitieron en tiempos de crisis políticas, cuando necesitaban dinero y oro para sobornos a jefes de potencias, entrar fácilmente al 'vecino', al Templo, y tomar sus tesoros y enviarlos al rey extranjero.
Hay una gran ventaja en la contigüidad de la casa del rey a la casa de Dios. La casa de Dios se alzaba arriba, en la cima del Monte Moriá, y la casa del rey se alzaba en la pendiente, hacia el sur, hacia la Ciudad de David. Desde la ciudad veían la casa del rey, y sobre ella se elevaba la casa de Dios. La vista daba una perspectiva apropiada sobre la relación entre el rey y Dios que está sobre él.
Pero las desventajas inclinaron la balanza. Yejezkel en su profecía ve la futura casa del rey construida en otro lugar, y sin conexión con la estructura de la casa de Dios. Y más aún: el rey de la casa de David es reemplazado por un 'Nasí' (príncipe-dirigente).