Incendio total

Incendio total

El fuego no necesariamente prevalece sobre los árboles húmedos. Pero cuando hay árboles secos en el entorno, el fuego va creciendo y ascendiendo, y entonces tiene la fuerza para quemar también los árboles húmedos. En la destrucción, el justo perece por la iniquidad de los muchos malvados que lo rodean.

"Y dirás al bosque del Néguev: ¡Oye la palabra del Señor! Así dice el Señor Dios: He aquí que voy a encender en ti un fuego, que devorará en ti todo árbol verde y todo árbol seco; no se apagará la llama del incendio, y serán quemados en ella todos los rostros, desde el sur hasta el norte.. .Y verá toda carne que yo, el Señor, lo he encendido; no se apagará."

La parábola presentada aquí se traduce en nuestra profecía también a su significado. El bosque del Néguev es Ierushalaim, que está destinada a arder en el fuego de la destrucción. Los árboles secos en el bosque son los malvados de Ierushalaim, como árboles secos que no tienen espíritu de vida en ellos, y arderán bien en el fuego de la destrucción y serán consumidos primero. La novedad en la profecía es que el fuego consumirá también los árboles húmedos, que son los justos y los que sirven a Dios. Ellos son comparados con árboles llenos de vida, con ramas verdes y florecientes, en los que crecen frutos, como es propio de los árboles húmedos. El fuego no necesariamente prevalece sobre los árboles húmedos, y su humedad se opone al fuego. Pero cuando hay árboles secos en el entorno, el fuego va creciendo y ascendiendo, y entonces tiene la fuerza para quemar también los árboles húmedos. Así como en la parábola el fuego prevalece debido a los árboles secos también sobre los húmedos, así en el significado, la existencia de muchos malvados en Ierushalaim en el día del castigo causará la destrucción de la ciudad y hará que también sus justos estén destinados a perecer en esta destrucción.

Una parábola similar se dice, según nuestra comprensión, también en la Torá: "Tal vez hay en vosotros hombre o mujer... cuyo corazón se desvía  hoy del Señor nuestro Dios para ir, para servir a los dioses de las naciones aquellas... Y será que en su oír las palabras de esta imprecación (maldición), se bendiga en su corazón diciendo: Paz habrá para mí, ya que en pos del impulso de mi corazón, me voy a encaminar  para agregar la regada con la sedienta" (Devarim, capítulo  29, versículo 17).

Según nuestra comprensión, 'el saciado' es el árbol húmedo. 'El sediento' es el árbol seco. Debido a los pecados del árbol seco, la raíz que produce ajenjo y cicuta, está destinado a perecer también el árbol húmedo, el saciado. La Torá enfatiza que debido al pecado de este hombre perecerán también muchos buenos, pues 'azufre y sal, quemada toda su tierra', y no solo la heredad del transgresor solitario.

Parece, pues, que hemos llegado a una situación más grave que en las profecías anteriores. En el capítulo 9, el ángel trazó una señal de salvación en las frentes de los justos de la ciudad, y los salvó así del castigo. En el capítulo 14, los justos como Noaj, Daniel e Iyov se salvaron a sí mismos, aunque no salvaron a su entorno. En nuestra profecía, perece también el justo por la iniquidad del malvado, y la destrucción es total.

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