En todo lugar y en todo método y camino en los que se presenta a los Sabios y a los justos como perfectos, no puede haber en ellos una «Torá de verdad».
Conviene a la sabiduría sellarse con humildad, pues una confianza excesiva de los Sabios en sí mismos puede rebajar su sabiduría y llevarlos a la condición de necios, a veces incluso en público. La humildad es el reconocimiento de los límites de nuestro saber y de nuestra comprensión: "Todo esto lo he experimentado con la sabiduría; pensé: voy a ser sabio, empero ella está lejana de mí. Lejano está lo que ha sido; y profundo, profundo, ¿quién lo habrá de hallar?" (Kohelet Capítulo 7 Versículos 23-24).
Más aún, una humildad profunda acepta también la posibilidad de error: "Y el hombre Moshé era muy humilde, más que todo hombre que hay sobre la faz de la tierra" (Bamidbar Capítulo 12 Versículo 3).
Precisamente por eso, la Torá de Dios dada a Moshé es una «Torá de verdad», porque contiene testimonios directos y asombrosos, incluso del error de Moshé: "¿Acaso si ovejas y vacunos fueran degollados para ellos, les habría de ser suficiente…?! Dijo Hashem a Moshé: ¿Acaso el Poder de Hashem va a ser limitado?!" (Bamidbar Capítulo 11 Versículos 22-23).
También los momentos de desesperación de Moshé: "¿Por qué has acarreado el mal a este pueblo? ¿Para qué me has enviado? Desde que me presenté ante Paró para hablar en Tu Nombre, él ha maltratado más a este pueblo; y librar, Tú no has librado a Tu pueblo" (Shemot Capítulo 5 Versículos 22-23); "¿Por qué has obrado el mal para con tu servidor?… No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, ya que es muy pesado para mí" (Bamidbar Capítulo 11 Versículos 11-15).
Y por encima de todo, también del pecado de Moshé y Aharón (Bamidbar Capítulo 20 Versículos 12-13; Capítulo 27 Versículo 14; Devarim Capítulo 32 Versículos 48-52).
Solo una humildad sin igual permite que todo esto se escriba para las generaciones.
En todo lugar y en todo método y camino en los que se presenta a los Sabios y a los justos como perfectos, no puede haber en ellos una «Torá de verdad», porque no hay en ellos humildad.
Por eso dijeron los Sabios (Talmud Ierushalmi, Shabat, capítulo 1, 3), acerca de la relación entre la sabiduría, el temor de Dios y la humildad, estas maravillosas palabras (que el Ramjal —Rabí Moshé Jaim Luzzatto— desarrolló extensamente en Mesilat Yesharim, capítulos 22 y 23): "Lo que la sabiduría hizo corona para su cabeza, la humildad lo hizo talón para su suela, pues está escrito (Tehilim Capítulo 111 Versículo 10): «El principio de la sabiduría es el temor de Hashem…», y está escrito (Mishlei Capítulo 22 Versículo 4): «La consecuencia (ékev: «talón» y «consecuencia») de la humildad es el temor de Hashem…»".
"Hashem derribará la casa de los soberbios; pero mantendrá firme el término de la viuda" (Capítulo 15 Versículo 25).
"El orgullo del hombre le humillará; pero aquel que es de espíritu humilde alcanzará la honra" (Capítulo 29 Versículo 23).
"La consecuencia de la humildad es el temor de Hashem, (y éste da) la riqueza, el honor y la vida" (Capítulo 22 Versículo 4).
Gentileza sitio 929