En todo lo que el hombre hace en un momento dado, allí mismo se encuentra el Santo Bendito Sea en ese momento, y allí hay que buscarlo, y no en otra cosa.
Rav Abraham Itzjak HaCohen Kuk, Musar Avija, 2
"Tenelo presente en todos tus caminos" (Mishlei, Capítulo 3, Versículo 6) — hay que buscar al Santo Bendito Sea dentro de los caminos por los que uno se conduce. Cuando está ocupado en la plegaria, que busque a Dios en la comprensión de su plegaria y en la intención deseada con sinceridad de corazón en esas cuestiones de su plegaria. Y que no busque el conocimiento en ese momento en otros asuntos. Pues dado que está ocupado en este servicio, el Santo Bendito Sea, por así decirlo, mora de su parte en este servicio precisamente, y en él Lo encontrará y no en otro lugar. Y cuando está ocupado en la Torá, sepa que encontrará a Dios cuando profundiza y reflexiona para comprender una cuestión en su totalidad y para recordarla y repasarla bien. Y de este modo Lo conoce, bendito sea, a través de Sus enseñanzas y no de otra manera, pues en ese momento Él se revela en este servicio. Y así también cuando está ocupado en actos de bondad para hacer el bien a su prójimo, que busque al Santo Bendito Sea solo en la profundización del consejo de cómo hacerle un gran bien, digno y duradero. Y así en todas las cosas que hace, pues en verdad no hay nada en el mundo que no sea para Su gloria, bendito sea.
HaRaAIaH Kuk — El Rav Abraham Itzjak HaCohen Kuk nació en Griva, Letonia, en el año 5625 (1865) y falleció en Ierushalaim en el año 5695 (1935). Como primer Gran Rabino ashkenazí de Eretz Israel, el Rav Kuk fue una figura de influencia central en la historia del nuevo asentamiento en Eretz Israel. Su amor por los pioneros, incluso por los más alejados de la fe entre ellos, es conocido y célebre. Su legado literario y de Torá es muy vasto — Kabalá, filosofía, halajá, comentarios al Talmud, responsa y poesía — tanto en manuscrito como en edición impresa.