Entre judíos y cristianos

Entre judíos y cristianos

A lo largo de los siglos se llevaron a cabo numerosos debates entre los Sabios de Israel y los cristianos. La actitud hacia este tipo de debates era compleja. Uno de esos debates, entre tantos, gira en torno a la interpretación de un versículo del profeta Mijá que aparece en nuestro capítulo.

Estamos en el siglo II de la era cristiana. El cristianismo se está convirtiendo en un movimiento religioso y filosófico, y los Sabios de Israel comienzan a enfrentarse a este nuevo movimiento. Los cristianos son llamados en nuestras fuentes "minim" (herejes), y los debates con ellos aparecen en diversas fuentes. Un versículo del capítulo 1 del libro de Mijá fue interpretado de manera interesante por un sabio cristiano:

"Y todos sus ídolos serán hechos pedazos, y todos sus galardones de ramera serán quemados a fuego, y Yo destruiré todas sus estatuas, porque del galardón de ramera ella ha recogido (riquezas), y al galardón de ramera se volverán" (versículo 7).

¿Cuál es el significado de la expresión “porque del galardón de ramera ella ha recogido (riquezas), y al galardón de ramera se volverán”? Está claro que hay aquí una alusión al versículo de Devarim, capítulo 23: "No podrás traer paga de ramera ni trueque de perro a la casa de Adonai tu Dios., por ningún voto; ya que abominación de Adonai tu Dios., son también ellos dos”.

El versículo trata sobre la destrucción de Shomrón. La riqueza de Shomrón fue acumulada mediante el pecado, y el profeta define su dinero como "paga de ramera". Y proclama: la riqueza vino de paga de ramera, y volverá a ser paga de ramera. Los enemigos que conquisten Shomrón devolverán el dinero saqueado al lugar de donde provino. Y aquí leemos una historia interesante sobre Rabí Eliezer, que fue arrestado y llevado a juicio ante el gobernador. La historia es la siguiente:

"Otra interpretación: 'Todas las palabras son fatigosas' (Kohelet, Eclesiastés, capítulo 1, versículo 8): las palabras de herejía fatigan al hombre. Sucedió que Rabí Eliezer fue arrestado por herejía. Lo tomaron ante el gobernador y lo subieron al estrado para juzgarlo. Le dijo el gobernador: ¿Un hombre grande como tú se ocupa de estas cosas vanas? Le respondió: Confío en el juez. El gobernador creyó que lo decía por él, pero él solo lo dijo por el Cielo. Le dijo el gobernador: Puesto que has confiado en mí, yo también pensaba y decía: ¿es posible que estas academias se equivoquen en estas cosas vanas? Quedas absuelto.

Después de que Rabí Eliezer fue liberado del estrado, estaba afligido por haber sido arrestado por causa de herejía. Entraron sus discípulos a consolarlo y él no aceptó el consuelo. Entró Rabí Akiva y le dijo: Maestro, ¿acaso alguno de los herejes te dijo algo que te agradó? Le respondió: ¡Por los cielos, me lo has recordado! Una vez iba yo por la calle principal de Tzipori, y se me acercó un hombre llamado Iaacov de Kfar Sejania, y me dijo algo en nombre de cierta persona, y la cosa me agradó. Y aquella cosa era: está escrito en vuestra Torá "No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro" (Devarim 23), ¿qué se hace con ellos? Le respondí: están prohibidos. Me dijo: ¿Prohibidos para ofrenda, pero permitidos para destruirlos? Le dije: ¿Y qué se haría con ellos entonces? Me respondió: se harían con ellos baños públicos y letrinas. Le dije: ¡Bien dicho! Y en ese momento se me olvidó la halajá. Cuando vio que yo aprobaba sus palabras, me dijo: así dijo aquella persona — de la inmundicia vienen y a la inmundicia van. Como está dicho (Mijá, capítulo 1, versículo 7): "porque del galardón de ramera ella ha recogido (riquezas), y al galardón de ramera se volverán" — que se hagan retretes para el público. Y me agradó. Y por aquella cosa fui arrestado por causa de herejía...".

Ben Dama, sobrino de Rabí Ishmael, fue mordido por una serpiente, y vino Iaacov de Kfar Sejania a curarlo en nombre de cierta persona, pero Rabí Ishmael no lo permitió. Le dijo: No tienes permiso, Ben Dama. Le respondió: Déjame y te traeré prueba de la Torá de que está permitido. Y no alcanzó a traerle la prueba antes de morir. Y se alegró Rabí Ishmael y dijo: Dichoso tú, Ben Dama, que tu alma salió en pureza y no transgrediste la valla de los Sabios. (Kohelet Rabá, parashá 1)

Esta historia se ubica en los inicios de la expansión del cristianismo. Es interesante comparar este relato con un acontecimiento ocurrido ochocientos años después. El discípulo de Rav Hai Gaon, Rabí Matzliah ben Albatzk, cuenta que una vez surgió en la academia una disputa sobre la interpretación de un versículo de los Tehilim, Salmos, y Rav Hai Gaon lo envió a los católicos para averiguar qué interpretación conocía el sacerdote de ese versículo. Y cuando Rav Matzliah mostró dudas en ir, Rav Hai le dijo que los Sabios de la antigüedad nunca se habían abstenido de dirigirse a miembros de otras religiones cuando algo les resultaba difícil. (Margaliot, Enciclopedia de los Sabios del Talmud, concepto: Hai Gaon).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio DAAT

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