En el reino de Iehudá el entusiasmo era grande y la sensación de poder, arrolladora y adictiva, y frente a toda esa alegría nacional, los profetas contraponen los actos de injusticia cometidos contra los ciudadanos comunes, en nombre del interés de seguridad. Profetizan calamidad, pero al final se produce un giro en la trama.
Yeshaiahu se extiende y Mijá abrevia. Ambos hablan en la misma época y sobre los mismos acontecimientos históricos que tuvieron lugar en los pocos años anteriores a la campaña de Sanjerib. El reino de Iehudá se prepara para una posible invasión asiria, y Jizkiahu aprovecha el estado de emergencia para fortificar Ierushalaim y construirle una nueva muralla. En esa ocasión también excava el famoso túnel e introduce las aguas de Guijón dentro de la ciudad. El entusiasmo era grande y la sensación de poder, arrolladora y adictiva, y frente a toda esa alegría y júbilo nacional, los profetas contraponen los actos de injusticia cometidos contra los ciudadanos comunes, en nombre del interés de seguridad.
Yeshaiahu, como se ha dicho, se extiende: "... y contaron las casas de Ierushalaim; y derribaron las casas para fortalecer el muro; e hicieron un depósito de aguas entre los dos muros, para (recibir) las aguas del estanque viejo; pero no miraron al que hace esto, ni dirigieron la vista al que lo tiene preparado ya ha mucho.. Y el Señor, Dios de los ejércitos, llamó en aquel día a llanto y a lamentación, y a calvez y a ceñimiento de saco; mas, al contrario, he aquí alegría y regocijo, matanza de ganado mayor y degüello de ganado menor, el comer carne y beber vino; (dicen): "Comamos y bebamos, porque mañana moriremos! (Yeshaiahu, capítulo 22, versículo 10-13).
Y Mijá, en cambio, abrevia: "los que construyen a Tzión con sangre, y a Ierushalaim con iniquidad" (Mijá, capítulo 3, versículo 10).
Y ambos profetizan destrucción y exilio a causa de estas injusticias: "...Por tanto el Señor de los ejércitos ha revelado a mis oídos esto: "De cierto que esta iniquidad no os será nunca perdonada, hasta que mueran," dice el Señor, Dios de los ejércitos" (Yeshaiahu, capítulo 22, versículo 14). "Por tanto, a causa de vosotros, Tzión será arada como un campo, y Ierushalaim vendrá a ser montón de ruinas, y el monte del templo, como altos cubiertos de bosque" (Mijá, capítulo 3, versículo 12).
Al final Ashur, Asiria vendrá y destruirá muchas ciudades de Iehudá, pero Ierushalaim se salvará y la profecía de Mijá no se cumplirá. Yeshaiahu dará marcha atrás en medio de los días del sitio y profetizará una salvación milagrosa para Ierushhalaim (Yeshaiahu, capítulo 38, versículos 4-8; Melajim II, capítulo 19, versículos 20-33). Y unos ciento veinte años más tarde, en los días de la profecía de Irmiahu, los ancianos del pueblo explicarán que Jizkiahu y los hombres de su generación se arrepintieron, y por eso la profecía de Mijá no se cumplió (Irmiahu, capítulo 26, versículos17-19).
Gentileza sitio 929.