No es para nada simple el testamento de David que figura en nuestro capítulo. ¿Acaso dicho testamento s el adecuado para resumir la vida de David, mientras surge la sensación de que alude a una especie de venganza?
Aparentemente, el testamento de David sorprende en su mezquindad, venganza y crueldad. Pero dicha visión es unidimensional y acotada. David tenía muchos grandes testamentos, en los cuales instruyó a Shlomó y al pueblo continuar en la senda de Dios y los persuadió en referencia al temor celestial. David abordó en ellos la inutilidad de la persona y la providencia que acompaña al justo en su senda. Exhibió al pueblo sus objetivos y un plan de realización en cuya parte central se haya la construcción del Beit Hamikdash, el Gran Templo (Divrei Haiamim, Crónicas I, capítulos 22, 28, 29; Shmuel II, capítulo 23)
El testamento que figura aquí es un testamento politico y práctico, y su ubicación aquí coincide con el carácter y el propósito de todo el libro. Como todos los testamentos de David, también éste comienza con el imperativo general de conservar la Torá y la ética, y sus instrucciones practicas emanan también de su apertura religiosa educativa global, ya que la orden de observar la Torá impone la realización de juicio a los malvados.
David recompense a aquellos que actuaron con él de ese modo, y se aseguró también de castigar medida por medida a los malvados que pecaron contra él. David se abstuvo de causarles daño a Yoav y a Shimí, ya que un daño de esas características estaba prohibido para David a nivel personal, pero desde el aspecto legal eran merecedores de la pena de muerte- y el castigo debe ejecutarse como manifestación de justicia histórica y como un mensaje educativo para las generaciones.
A diferencia de ello, David dio la orden de actuar bondadosamente con Barzilai, quien lo recompensó en su momento de dificultades.
David contempló la promesa del reino, no solo como un reconocimiento personal y familiar, sino como un destino nacional central, al que debía someterse la Casa de David a fin de concretarlo y para aprovechar todas sus acciones y esperanzas.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído del libro “Mikdash Melej-Iyunim beSefer Melajim”, de ediciones Midreshet HaGolán.