El rey que presto atención

El rey que presto atención

También en los días de Jizkiahu el soborno cegaba los ojos de los Sabios. La corrupción gubernamental puede ocupar un lugar peligroso incluso entre los mejores.

"¡Oigan, pues, esto, cabezas de la casa de Iaacov, y magistrados de la casa de Israel; los que tienen en abominación el derecho justo, y pervierten toda forma de equidad: los que construyen a Tzión con sangre, y a Ierushalaim con iniquidad. Sus cabezas juzgan por soborno, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y con todo se apoyan en el Señor, diciendo: ¿Acaso no está el Señor en medio de nosotros?, ¡no vendrá, pues, sobre nosotros ningún mal! Por tanto, a causa de vosotros, Tzión será arada como un campo, y Ierushalaim vendrá a ser montón de ruinas, y el monte del templo, como altos cubiertos de bosque" (capítulo 3, versículos 9-12).

Sin embargo, las palabras de Mijá son mucho más contundentes que las de Yeshaiau, pues esta es la primera vez en el texto bíblico que un profeta anunció una destrucción inminente de Ierushalaim. Sobre esta profecía tenemos un testimonio explícito y sorprendente de cuándo fue pronunciada, pues la profecía es repetida por los ancianos en el juicio de Irmiahu (capítulo 26, versículos 18-19): " Mijá, el morashtita, profetizaba en días de Jizkiahu, rey de Iehudá...diciendo: Así dice el Señor de los ejércitos: Tsión será arada como un campo, y Yerushaláim vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de esta casa, como altos cubiertos de bosque”.

Se pone de manifiesto que también en los días de un rey justo y recto como Ezequías el soborno cegaba los ojos de los sabios y torcía las palabras de los justos, y que la corrupción gubernamental puede ocupar un lugar peligroso incluso entre los mejores. Sin embargo, los ancianos de Jerusalén en los días de Jeremías (26:19) recordaron también el arrepentimiento de Ezequías, el rey que oró e imploró misericordia sobre la ciudad, y le atribuyeron el mérito de haber salvado la ciudad en los días de la campaña de Senaquerib: "¿Acaso lo mataron Ezequías rey de Judá y todo Judá? ¿No temió (Ezequías) al Señor y oró ante Su presencia, y el Señor se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? ¡Y nosotros estaríamos cometiendo un gran mal contra nuestras almas!"

De las descripciones de Yeshaiahu (capítulo 22, versículos 15-25; capítulo 36, versículo 3) se desprende que Jizkiahu no solo oró, sino que realizó personalmente una purga y una rectificación mediante la remoción de algunos focos de corrupción dentro de la ciudad que se estaba fortificando. Con ello, Jizkiahu se convirtió en uno de los más singulares y excepcionales entre los reyes de Israel y de Iehudá, que prestaron oído a la voz de la crítica profética y actuaron para reformar su reino.


Gentileza sitio 929.

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