El final de los cultos de la muerte

El final de los cultos de la muerte

Cuando Yejezkel menciona la ecuación "vuestros cadáveres" = "los cadáveres de vuestros ídolos" - todos saben a qué se refiere. Yejezkel basa su profecía en nuestro capítulo en la dura reprimenda del libro de Vaikrá, y cuando esta se combina con eventos históricos conocidos por él y sus oyentes - todos entienden lo que está destinado a suceder.

La guerra contra el culto en los sitios altos pasa como hilo conductor a través de este tipo de reprimenda en el libro de Vaikrá hasta las palabras de los profetas. La Torá describe lo que sucederá a los sitios altos y a los adoradores de los lugares altos: "Demoleré vuestros lugares de culto y destruiré vuestros recintos de adoración; y haré caer vuestros cadáveres junto a los cadáveres de vuestros fetiches y Yo los repudiaré" (Vaikrá, capítulo 26, versículo 30).

"Y hare caer vuestros cadáveres junto a los cadáveres de vuestros fetiches" - ¿quiénes son vuestros cadáveres, y quiénes son los cadáveres de vuestros fetiches, ídolos? Vuestros cadáveres - su significado es conocido. Una forma de despreciar a los muertos es llamarlos "cadáver". ¿Y quiénes son los cadáveres de vuestros ídolos? Aquí hay un juego de palabras: vuestros ídolos - son obviamente los cultos de adoración extranjera. Estos ídolos no están vivos. Por tanto, también ellos son "cadáveres". Y la Torá conecta ambos cadáveres juntos: vuestros cadáveres y los cadáveres de vuestros ídolos se fusionarán en uno, en una especie de celebración de muerte en la que el adorador y lo adorado son cortados juntos.

Yejezkel toma este versículo difícil de la parashá Bejukotai, y lo amplía y lo describe con descripción plástica. Pero lo hace basándose en eventos históricos, conocidos por él, y conocidos también por sus oyentes.

Yarovam construyó un altar en Bet-El, para alejar al pueblo del servicio a Dios en Ierushalaim. Y un hombre de Dios vino de Iehudá a Bet-El, y clamó en los oídos de Yarovam ocupado en el culto sacrificial sobre el altar que había construido:

"¡Altar, altar! Así ha dicho el Señor: He aquí que un hijo ha de nacer a la casa de David, del nombre de Yoshiahu; el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los altos que queman incienso sobre ti; y huesos de hombres serán quemados sobre ti" (Melajim I, capítulo 13, versículo 2).

Y pasan los años, y Yoshiahu recibe el poder, y se dedica a purificar la tierra de los cultos de adoración extranjera:

"E hizo pedazo las estatuas, y cortó las  Asheraes, y llenó aquellos sitios con huesos humanos... Entonces volviendo Yoshiahu el rostro, echó de ver los sepulcros que había allí en el cerro, y envió y sacó los huesos de los sepulcros y los quemó sobre el altar, y así lo profanó, conforme a la palabra del Señor, que había proclamado aquel varón de Dios que anunció estas cosas... Sacrificó también a todos los sacerdotes de los altos que había allí, sobre los mismos altares, y quemó sobre ellos huesos humanos y se volvió a Ierushalaim" (Melajim II, capítulo 23, versículos 14-20).

¿Estaban los sepulcros que había junto a las estatuas allí por casualidad, o eran parte del culto? No lo sé. Pero el Rabino Iosef Albo, en el Sefer HaIkarim (3:8), hace una conjetura interesante. Él pregunta cuál es la conexión entre el culto cristiano y los sepulcros. ¿Por qué las iglesias sirven también como lugar de sepultura? ¿Por qué el patio de la iglesia es también un cementerio cuidado? Y responde que esto tiene su origen en influencias idólatras sobre el cristianismo. La adoración de ídolos incluía obligatoriamente cultos de muerte: postración ante los muertos, pernoctar en el cementerio, consultar a los muertos e invocar espíritus.

Sobre este trasfondo habla Yejezkel. Cuando menciona la ecuación "vuestros cadáveres" = "los cadáveres de vuestros ídolos" - todos saben a qué se refiere. Y efectivamente, Yejezkel menciona la reprimenda, y cuando esta se integra con las descripciones del libro Melajim sobre la destrucción del altar de Yarovam hijo de Nabat - todos entienden lo que está destinado a suceder.

El culto de adoración extranjera se convierte de consulta a los muertos, en un culto donde los adoradores son ellos mismos los muertos. Yejezkel describe una desintegración general, un apocalipsis incomprensible - y todo esto para disuadir al pueblo de lo que le espera.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio DAAT.

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