El estatus honorable de las mujeres en el Tanaj

El estatus honorable de las mujeres en el Tanaj

Las hijas de Tselofjad y los hijos de Iosef no se enfrentaron por estar a favor o en contra del “estatus de la mujer”, sino por la posesión de la herencia. Las mujeres han logrado un estatus honorable en el Tanaj.

El capítulo que clausura los capítulos de la herencia de la tierra vuelve a explicar la problemática en torno a las hijas de Tselofjad, al ser paralelo a la solicitud de las hijas (en el capítulo 27)-

“Se acercaron las hijas de Tselofjad…” (Capítulo 27, versículo 1)-“Se acercaron los jefes de las prosapias…” (Capítulo 36, versículo 1)

“De las familias de Menashé, hijo de Iosef…” (Capítulo 27, versículo 1)-“de la familia…Menashé de las familias de los hijos de Iosef” (Capítulo 36, versículo 1)

“Se presentaron ante Moshé…y ante los jefes…” (Capítulo 27, versículo 2)-“y hablaron ante Moshé y ante los dignatarios…”(Capítulo 36, versículo 1)

“Dijo El Señor a Moshé diciendo: lo correcto las hijas de Tselofjad están hablando…” (Capítulo 27, versículos 6-7)- “Ordenó Moshé…por mandato del Señor diciendo, lo correcto, la tribu de Iosef están hablando…” (Capítulo 36, versículo 5)

La pregunta de, si acaso una mujer desde el aspecto de su “esencia femenina” puede heredar la tierra o liderar, ser profetisa o jueza, ni siquiera ha surgido, y no hubo ninguna objeción sobre Miriam, o sobre Dvorá, dos líderes-profetisas-poetisas.

Incluso las hijas de Tselofjad no lucharon por el “estatus de la mujer” sino que temieron por el estatus de su padre, para que no sea eliminado su nombre de la herencia de la tierra; los hijos de Iosef no lucharon en contra del “estatus de la mujer”, sino en favor del “estatus de la tribu”, para que la misma no pierda tierras con el casamiento de las mujeres; también la Halajá (Ley religiosa judía) que fue establecida les otorgó un estatus a las mujeres en materia de herencia, única y exclusivamente, en el caso que no haya un hijo heredero.

Ya en esa época, las mujeres del pueblo de Israel tenían un estatus muy distinguido, tal como lo hemos visto a través de las parteras hebreas en Egipto, de Miriam la profetisa y de las mujeres “que se habían aglomerado a la entrada de la Tienda de Reunión” (Shemot, capítulo 38, versículo 8, y también en el comentario de Rashi), y mujeres independientes que actuaron en situaciones especiales.

La demanda de honor y de un trato adecuado para las mujeres aparece extensamente en la Torá, y el principio importante del capítulo es el libre albedrío para la mujer, incluso cuando están obligadas a casarse con alguien de la tribu-“para el que sea bueno ante los ojos de ellas podrán ser esposas...” (Versículo 6).

No obstante, la demanda de igualdad total en la ley, es moderna.

Gentileza del sitio 929.

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