El espacio divino es el lugar donde se escuchan todas las voces, el lugar donde los opuestos corren de un lado a otro, yendo y viniendo, fuego y hielo se funden entre sí, no se anulan ni pierden su esencia.
En el portal del libro Yejezkel, los lectores se encuentran y contemplan el espectáculo. Los ángeles corren de un lado a otro, fuego, voces de aguas, rayos y viento. Y los seres vivientes van y vienen. Águilas, leones, ruedas y tumulto. Y los seres vivientes van y vienen.
Si el observador ignora los detalles, es absorbido hacia la dinámica del espectáculo, una especie de arte donde todos los colores se mezclan y el secreto reside en la mezcla misma. El secreto de la mezcla sagrada lo encuentra el Midrash en las siguientes palabras:
"En el rey Shlomó, en el rey que hizo paz entre sus criaturas, enseña Rabí Shimón ben Yojai: el firmamento de nieve y los seres vivientes de fuego. El firmamento de nieve como está dicho (Yejezkel, capítulo 1, versículo 22): “como (el resplandor) de un cristal terrible, extendida por encima, sobre sus cabezas”, etc., y los seres vivientes de fuego como está dicho (Yejezkel, capítulo 1, versículo 13): “Y en cuanto a la semejanza de los seres vivientes, sus apariencia era como carbones de fuego, que ardían como la apariencia de antorchas”, y está escrito (Yejezkel, capítulo 1, versículo 14) “Y los seres vivientes iban corriendo y volviendo, como la apariencia del relámpago”, y éste no apaga a aquél ni aquél apaga a éste. Mijael, príncipe de la nieve, y Gabriel del fuego, y éste no apaga a aquél ni éste daña a aquél. Dijo Rabi Abin: No solo entre ángel y ángel, sino incluso en un solo ángel que es mitad nieve y mitad fuego, el Santo, bendito sea, hace paz entre ellos" (Midrash Shir HaShirim Rabá, capítulo 3).
El Midrash se refiere al versículo en Shir HaShirim, el Cantar de los Cantares: "Salgan a observar, hijas de Ierushalaim, al rey Shelomó” (Shir HaShirim, cpítulo 3, versículo 11) - el rey Shlomó en el Midrash es Dios mismo, que hace paz entre sus criaturas. La paz se expresa en la capacidad divina de contener opuestos. Los seres vivientes que van y vienen en la visión de Yejezkel se describen como seres que portan opuestos. Son seres de fuego y seres de hielo, que corren uno frente al otro y no se apagan mutuamente.
El capítulo 1 de Yejezkel se presenta en el Midrash como un espacio enorme donde los opuestos corren de un lado a otro, yendo y viniendo, fuego y hielo se funden entre sí, no se anulan ni pierden su esencia. La divinidad se presenta aquí como una unidad que contiene la multiplicidad, como una carrera de opuestos que se unen todos frente a la divinidad.
Esa misma idea encarnada en el 'ir y venir' brotará una y otra vez en el pensamiento religioso. Y son hermosas para ella las palabras poéticas del Sefer Yetzirá que describe las diez Sefirot (Atributos divinos) que se unen todas en adoración ante el trono de la gloria: "Diez Sefirot sin nada, su visión es como la apariencia del relámpago y su fin no tiene límite, y su palabra en ellas va y viene, y a su palabra al final persiguen y ante su trono se postran" (Sefer Yetzirá).
El Midrash traza a través del capítulo 1 el rostro de la divinidad. El lugar donde se escuchan todas las voces, el lugar donde el fuego y el hielo no se anulan mutuamente, ese es el espacio divino.
Gentileza sitio 929.