Educar de manera agradable

Educar de manera agradable

El enfoque del "palo de castigo" — un método educativo que preconiza la mano dura y el brazo extendido — fue prevalente a lo largo de la historia. Pero con el paso de los años, muchos comenzaron a distanciarse tajantemente de este enfoque, y en lugar del "palo de castigo" recomendaron utilizar el "palo de gracia" — el camino de la persuasión y la aceptación voluntaria.

En nuestros días, un curso de comandos se asocia con la marina de guerra. Pero en los tiempos del profeta Zejariá, el palo de Golpe — junto con su compañero, el palo de Gracia — representaba dos enfoques educativos opuestos que caracterizan la teoría pedagógica judía a través de las generaciones.

El primero, el "palo de Golpe", caracteriza un método educativo que preconiza la mano dura y el brazo extendido: un castigo pedagógico que no rehúye tampoco el castigo corporal. Ecos de ello pueden hallarse con frecuencia en otros libros bíblicos, como los famosos versículos del libro de Mishlei, Proverbios: "Quien detiene su vara odia a su hijo; mas el que le ama se apresura a corregirle” (Mishlei, Proverbios, capítulo 13, versículo 24); "No le niegues al muchacho la corrección, pues si le castigas con la vara, no morirá. Tú le castigarás con la vara, y librarás su alma del infierno” (Mishlei, Proverbios, capítulo 23, versículos 13-14); "Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y proporcionará deleite a tu alma" (Mishlei, Proverbios, capítulo 29, versículo 17).

Tan arraigado quedó este enfoque en la historia de Israel —aunque naturalmente también en otras culturas— que en la Mishná y el Talmud, así como en la literatura jurídica hebrea a través de las generaciones, hay abundantes ecos y testimonios del hecho de que golpear a los niños con fines educativos era una realidad histórica extendida.

Ciertamente, no pocas veces se percibieron los primeros brotes de opiniones de Sabios que buscaron distanciarse de él, suavizarlo y reducir sus daños, como las palabras del Talmud Bavlí: "Cuando golpees a un alumno, no lo golpees sino con la correa del zapato" (Baba Batra 21a), y Rashi (Ashkenaz, siglo XI) explicó: "Con la correa del calzado: con las tiras del zapato, es decir, un golpe ligero, para que no sufra daño".

Acerca de los graves perjuicios de este enfoque ya se relata en el Tratado de Semajot: "Ocurrió con el hijo de Gurnos en Lod, que huyó de la escuela, y su padre le jaló la oreja, y tuvo miedo de su padre, y fue y se arrojó a un pozo... Ocurrió con un niño de Bnei Brak que rompió un frasco en shabat, y su padre le jaló la oreja, y tuvo miedo de su padre, y fue y se arrojó a un pozo".

Afortunadamente, con el paso del tiempo también los Sabios del derecho hebreo comenzaron a distanciarse tajantemente de este enfoque. En lugar del "palo de Golpe", recomendaron utilizar el "palo de Gracia" — el camino de la persuasión y la aceptación voluntaria.

Así, por ejemplo, escribió el Rabino Shimshón (ben) Rafael Hirsch (Alemania, siglo XIX): "Seremos los últimos en recomendar castigos corporales... y esto se aplica especialmente al hogar familiar. Si el niño se acostumbra a sentirse impresionado por la crítica de los padres solo si la siente en su cuerpo, y a obedecer las órdenes solo por miedo a los golpes, su sentido moral se embotará y en consecuencia también despreciará las observaciones de su maestro".

Al referirse a las palabras del Talmud (Berajot 7a): "Vale más una reprensión en el corazón de una persona que muchos azotes... y Resh Lakish dijo: más que cien azotes, como está dicho (Mishlei, Proverbios, capítulo 17, versículo 10): 'La reprensión penetra más en el entendido que cien azotes en el necio'", escribió el Rabino Abraham Itzjak HaCohen Kuk, primer Gran Rabino de la Tierra de Israel en el siglo XX: "Aquí nuestros Sabios nos enseñaron la bondad del camino de la educación, que no es mediante golpes que se educa al ser humano, sino por caminos de gracia".

Gentileza sitio 929.

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