Como el documento que escribió Irmiahu al comprar el campo de Janamel su primo, así también la transacción misma tenía un lado abierto y un lado sellado. Las dudas de Irmiahu no las vemos durante la transacción, sino solo después de que todos los presentes se retiran, entonces brotan las preguntas de boca de Irmiahu. La respuesta de Dios tampoco tarda en llegar...
En la plegaria de Irmiahu irrumpe la desesperación en toda su fuerza. Irmiahu menciona el poder del Todopoderoso: " He aquí que Tú hiciste los cielos y la tierra con Tu gran poder y con Tu brazo extendido; no hay cosa alguna que sea demasiado difícil para Ti" (versículo 17). Y continúa recordando el éxodo de Egipto, ¿acaso no es este el milagro que testimonia la elección de Israel y el poder de Dios? Y continúa recordando la herencia de la tierra por sus antepasados. Y frente a todas estas maravillas, se presentan dos hechos nuevos: " los terraplenes ya llegan a la ciudad para tomarla, y la ciudad está ya entregada en mano de los kasditas (caldeos)... y lo que has hablado está hecho ya, y he aquí que Tú lo ves” (versículo 24) - ¿cómo es posible que después de todo lo que hiciste por Israel, la ciudad sea conquistada por los caldeos? Y después de todo esto, " y Tú, oh Señor Dios, me has dicho: Cómprate el campo por dinero, y hazlo (certificar) con testigos; en tanto que la ciudad está entregada en mano de los kasditas (caldeos)” (versículo 25) - ¿cómo es posible que hagas todo esto, y al mismo tiempo me digas que compre el campo con dinero y haga que lo atestigüen testigos?
La respuesta de Dios es paralela en el orden de las cosas a las palabras de Irmiahu, excepto que Dios invierte las palabras.
(26) Entonces tuvo Irmiahu revelación del Señor, que decía: (versículo 26) He aquí que Yo, el Señor, soy el Dios de toda carne: ¿habrá acaso cosa alguna demasiado difícil para Mí? (versículo 27) Por tanto, así dice el Señor: He aquí que voy a entregar esta ciudad en mano de los kasditas (caldeos), y en mano de Nevujadretzar, rey de Bavel, el cual la tomará (versículo 28).
La respuesta de Dios casi cita las palabras de Irmiahu. Irmiahu dijo "no hay cosa alguna que sea demasiado difícil para Ti” (versículo 17), y Dios responde: "¿habrá algo que sea difícil para mí?" (versículo 27). Pero Dios invierte las palabras de Irmiahu completamente: Irmiahu se preguntaba: si nada es imposible para ti, ¿cómo llegarán los terraplenes a la ciudad para conquistarla? Mientras que Dios responde "Por tanto, así ha dicho Dios: He aquí que yo entrego esta ciudad en manos de los caldeos, y en manos de Nevujadretzar rey de Babilonia, y la tomará" (versículo 28).
Irmiahu ve la debilidad de Dios en el hecho de que los caldeos conquistan la ciudad, mientras que Dios ve en ello su poder. El gran poder de Dios está en que hace lo que debe hacerse, sin tomar en cuenta los recuerdos del pasado. Israel pecó, y la ciudad debe ser conquistada. Por tanto, será conquistada. "¿habrá acaso cosa alguna demasiado difícil para Mí? Por tanto, así dice el Señor: He aquí que voy a entregar esta ciudad en mano de los kasditas (caldeos), y en mano de Nevujadretzar, rey de Bavel, el cual la tomará" (versículo 28). El hecho de que yo entrego esta ciudad en manos de los caldeos es precisamente la prueba de que para mí nada es imposible.
La fortaleza de Dios, según este capítulo, no está en la salvación bajo cualquier condición y en cualquier caso, sino en dar la recompensa justa al pueblo. Y la recompensa es castigo inmediato, pero con una promesa para el futuro a su lado.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj.
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