¿El Templo no fue destruido?

¿El Templo no fue destruido?

El capítulo 39 trata completamente sobre la destrucción, pero sorprendentemente no aparece la descripción de la destrucción del Templo. Parece que el profeta quiso apartar el tema de la destrucción del Templo para enfatizar la destrucción de la ciudad y del pueblo.

El capítulo 39 describe la terrible destrucción que cayó sobre Iehudá. Los babilonios llegan a Iehudá y destruyen todo lo que se interpone en su camino: "Y los kasditas (caldeos) quemaron a fuego la casa del rey y las casas del pueblo; y derribaron los muros de Ierushalaim" (capítulo 39, versículo 8). Sorprendentemente, en un capítulo que trata completamente sobre la destrucción de Iehudá - ¡no aparece la descripción de la destrucción del Templo! ¿Por qué no está escrito, ni siquiera insinuado, que la casa de Dios fue destruida?

Sobre la descripción de la destrucción del Templo escuchamos en el último capítulo del libro Melajim: "y quemó la casa del Señor y la casa del rey, también quemó a fuego a todas las casas de Ierushalaim" (Melajim II, capítulo 25, versículo 9). Es interesante que este versículo y el versículo que aparece en Irmiahu tratan exactamente de los mismos elementos, pero parece que el texto en Irmiahu omite deliberadamente la destrucción del Templo - ¿y todo esto por qué?

En la concepción común, la destrucción del Templo es algo terrible, y es el castigo más severo que recibe el pueblo. Pero es posible que Irmiahu vea en la destrucción del Templo algo secundario a la destrucción de la ciudad y del pueblo. La destrucción del Templo es solo una consecuencia de los pecados del pueblo: "¿Por ventura esta casa, que es llamada de Mi Nombre, ha venido a ser una cueva de ladrones en vuestro concepto?... por tanto haré con esta casa que es llamada de Mi Nombre (en la que ustedes confían), y con el lugar que les di a ustedes y a vuestros padres, así como hice con Shiló" (capítulo 7, versículos 11-14). Irmiahu está interesado en enfatizar en su profecía que la destrucción principal es la destrucción de la ciudad y la destrucción del pueblo. El Templo, lamentablemente, fue destruido, como también surge del relato de los hombres enlutados (capítulo 41, versículos 5-7), pero lo principal que hay que gritar es: el pueblo de Israel fue exiliado, Ierushalaim fue destruida.

 

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