¿Cuándo no hay libre albedrío?

¿Cuándo no hay libre albedrío?

El libre albedrío existe en el plano individual, pero la vida del pueblo la conduce el Santo Bendito Sea; y para ello Él puede inclinar las decisiones del rey y actuar en contra de los planes humanos.

En tres versículos del capítulo 21 se habla de la medida de la capacidad del ser humano para gobernar su destino:

"(Como) las regueras de las aguas es el corazón del rey en la mano de Hashem; adondequiera que a Él Le plazca, lo inclina" (Capítulo 21 Versículo 1).

"No hay sabiduría, ni hay prudencia, ni hay consejo (que valgan) frente a Hashem" (Capítulo 21 Versículo 30).

"El caballo está listo para el día de la batalla, pero de Hashem es la victoria" (Capítulo 21 Versículo 31).

El versículo 1 habla del rey. El corazón del rey es comparado con una reguera de agua, con la corriente de un pequeño manantial. Así como se puede desviar con facilidad una reguera de agua de su cauce, así también Dios puede desviar con facilidad el corazón del rey hacia una decisión u otra.

El versículo 30 habla de una persona común, que decidió hacer algo en contra de la voluntad de Dios. El versículo sostiene que no hay posibilidad de cambiar lo que Dios ha determinado.

El versículo 31 ilustra lo determinado en el versículo 30: todo estaba listo —los planes, el equipamiento, la orden de combate, la hora cero fijada según evaluaciones de inteligencia fiables. Y he aquí que los planes no funcionaron; el equipamiento se averió, la orden de combate resultó ser palabrería vacía, las evaluaciones de inteligencia eran erróneas. Solo el plan de Dios se concretó y trajo la salvación (o la derrota).

Pareciera que los versículos que leímos socavan el principio del libre albedrío. Según ellos, ¡el corazón del rey no está en su propia mano, y el destino de la guerra no está en manos de los combatientes!

Sin embargo, notemos que estos tres versículos tratan de situaciones nacionales (decisiones de Estado; guerra), y no de situaciones individuales.

Y así escribe Ralbag (Rabí Leví Ben Guershon, Rabino y filósofo francés, 1288-1344) —que escribió un libro de filosofía en el que el tema del libre albedrío se trata extensamente— en su comentario al versículo 1:

"Señaló con esto que las acciones del rey y sus pensamientos están limitados por Dios, bendito sea, y él es como un enviado de Dios, bendito sea, en lo que hace... Y todo esto es la rectitud de la sabiduría divina, pues si la acción del rey en estos asuntos estuviera entregada por completo a su elección... ese asunto sería un peligro para el pueblo que está bajo aquel rey. Por eso Dios no dejó toda esta conducción en manos del rey, ya que por sobre todos se halla Dios que vela por todos".

Así pues, el libre albedrío está en el ámbito individual de la persona. La vida del pueblo la conduce Dios.

Redactado por el Equipo del sitio del Tanaj

Gentileza sitio Daat

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