Todo el que filtra por su boca — "¡qué idiota, qué tonto, qué burro!" — esas palabras vuelven sobre él y dan testimonio de su propia necedad e insensatez.
La moral y los mandamientos no se ocupan del cuidado del habla en el sentido de la sabiduría, y no hay advertencia de prohibición contra los gritos y el habla grosera. La sabiduría trata ámbitos de conducta mucho más amplios que los mandamientos, como el estilo correcto de hablar y sus consecuencias, como el silencio en el lugar adecuado, como hablar correctamente en el momento apropiado, y principalmente hablar con prudencia y sabiduría.
Los sabios hablan en calma, con tranquilidad, apaciguan, su lengua sana las heridas del alma y por eso es "árbol de vida", y los necios gritan y chillan, echan aceite hirviendo sobre nervios tensos, y muchas veces esto desemboca en violencia física, e incluso provoca la muerte — peleas entre conductores en las carreteras ("me insultó"), en fiestas ("me ofendió"), y también en escuelas, lugares de trabajo y esparcimiento.
Si todos comprendieran que quien filtra por su boca — "¡qué idiota, qué tonto, qué burro!" — esas palabras vuelven sobre él y dan testimonio de su propia necedad e insensatez, al menos en ese momento de ira y nerviosismo, ¿quizás esto se detendría? ¿Quizás se salvarían algunos heridos en peleas? ¿Quizás mereceríamos vivir en un ambiente diferente, más calmo, más sabio?
A causa de la abundancia de versículos sobre este tema, me conformé con citas de los Capítulos 10-15:
"La respuesta suave aparta el enojo — mas la palabra áspera (=nerviosa) suscita ira (=enoja)" (Capítulo 15, Versículo 1);
"La lengua de los sabios hace que sea grata la ciencia — pero la boca de los insensatos habla necedades" (Capítulo 15, Versículo 2);
"La lengua benigna es árbol de vida — mas la perversidad en ella (=la lengua mentirosa) [provoca] quebranto de espíritu" (Capítulo 15, Versículo 4);
"Los labios de los sabios difunden la ciencia // pero la boca del necio es una destrucción cercana" (Capítulo 15, Versículo 7 / Capítulo 10, Versículo 14);
"El hombre tiene gozo en la respuesta acertada de su boca; y ¡cuán buena es la palabra a su tiempo!" (Capítulo 15, Versículo 23);
"Manantial de vida es la boca del justo — pero la boca de los inicuos encubre la violencia" (Capítulo 10, Versículo 11);
"En los labios del entendido se halla sabiduría... // el necio de labios tropezará" (Capítulo 10, Versículo 13 / Versículo 8 / Versículo 10);
"El que encubre (=oculta) el odio tiene labios mentirosos, y el que profiere calumnias (=falsedades) es un tonto" (Capítulo 10, Versículo 18);
"En la multitud de palabras (=en palabras de riña) no falta pecado — mas el que refrena sus labios (=calla) obra con prudencia" (Capítulo 10, Versículo 19);
"La plata escogida es la lengua del justo... los labios del justo apacientan (=guían) a muchos..." (Capítulo 10, Versículos 20-21);
"La boca del justo produce (=da fruto de) sabiduría — pero la lengua de perversidades (=indigna de confianza) será cortada" (Capítulo 10, Versículo 31);
"Los labios del justo saben hablar lo que agrada — pero la boca de los inicuos profiere cosas perversas (=falta de honradez)" (Capítulo 10, Versículo 32);
"Con la boca el lisonjero (adulador) daña a su prójimo... / ...pero la boca de los rectos los librará" (Capítulo 11, Versículo 9 / Capítulo 12, Versículo 6);
"Por la bendición de los rectos se ensalza la ciudad — pero con la boca de los inicuos es derruida" (Capítulo 11, Versículo 11);
"En la transgresión de los labios hay un lazo peligroso..." (Capítulo 12, Versículo 13);
"Del fruto de su misma boca el hombre (bueno) se saciará del bien... / comerá bien" (Capítulo 12, Versículo 14 / Capítulo 13, Versículo 2);
"Los labios veraces permanecerán estables para siempre — mas sólo por un momento la lengua mentirosa" (Capítulo 12, Versículo 19);
"El que guarda su boca vigila su vida — el que abre (=inconsideradamente) sus labios [tendrá] quebranto (=ruina)" (Capítulo 13, Versículo 3);
"En la boca del necio hay una vara para la soberbia — mas los labios de los sabios le sirven de guardas" (Capítulo 14, Versículo 3);
Gentileza sitio 929