El capítulo 5 del libro de Esdras relata la reanudación de la construcción del Segundo Templo tras una larga pausa, impulsada por las profecías de Hageo y Zacarías. Sin embargo, surge una paradoja histórica: en sus propios libros, estos profetas omiten la Declaración de Ciro y el intento previo de reconstrucción, presentándose a sí mismos como el inicio absoluto del proceso y no como su continuación. La exégesis clásica resuelve esta omisión a través de la profecía de los 70 años de exilio de Jeremías (capítulo 29): si se cuenta desde el auge de Babilonia, el plazo se cumplió con Ciro; pero si se computa desde el trauma de la destrucción del Primer Templo, se completó bajo el reinado de Darío, en la época de Hageo. Más allá de la matemática cronológica, esta divergencia ilustra una profunda lección historiográfica: la historia no se compone de una única verdad absoluta, sino de múltiples narrativas y perspectivas legítimas que enfatizan distintos hitos de un mismo proceso, una realidad aplicable tanto al análisis del texto bíblico como a la interpretación de los acontecimientos modernos.