En las relaciones con las personas no hay "instantáneo". Para disfrutar de buenas relaciones hay que invertir, perseverar y armarse de paciencia.
"Quien cuida de la higuera, comerá el fruto de ella; y el que mira por los (intereses) de su señor será honrado" (Capítulo 27 Versículo 18)
Una persona que quiere comer del fruto de la higuera debe cultivarla y cuidarla. Además, debe contenerse y no comerlo antes de que madure, cuando todavía está verde. Para disfrutar del fruto de la higuera se requieren autocontención y autodominio.
En nuestro versículo, la higuera es una parábola de la relación entre una persona y su señor: quien se mantiene leal a su señor y cultiva la relación con él con paciencia y perseverancia, al final obtendrá honra.
Pero es posible ampliar la parábola a las relaciones entre una persona y su prójimo en general: para disfrutar de los frutos de las relaciones sociales, hay que cultivarlas y cuidarlas durante mucho tiempo, ser moderado y no esperar una recompensa inmediata.
En los últimos años se realizaron varios experimentos que demuestran que existe una relación entre el autocontrol y el éxito social. En uno de los experimentos más famosos, colocaron a niños de 4 años en una habitación en la que había un malvavisco (una golosina), y les dijeron que, si no se comían el malvavisco en ese momento, después recibirían dos malvaviscos. Algunos de los niños lograron contenerse y otros no. Resulta que hubo diferencias significativas entre ambos grupos también en el resto de la vida: quienes lograron contenerse eran, de manera notoria, más competentes en lo social y en lo intelectual ("Inteligencia emocional", págs. 100-102).
En la época de la composición del libro de Mishlei no había malvaviscos, y si hubieran querido realizar este experimento, es de suponer que habrían usado higos…
Es posible ampliar esta parábola a otros ámbitos de nuestra vida:
El progreso mejora muchísimos ámbitos de la vida; esa es su fuerza, pero también su debilidad. Quien se acostumbra a que "en un segundo" la comida esté lista en el microondas, el dinero salga del cajero automático y todas las fuentes que buscó aparezcan en "Google", se adapta a una vida "instantánea", en la que todo llega rápido y con facilidad. Pero ni la tecnología más avanzada podrá reemplazar jamás aquello que exige constancia, estabilidad, temple, trabajo sobre las cualidades del carácter, esfuerzo y perseverancia. Para madurar de verdad, para resistir las pruebas, para tener éxito en el trabajo y en la vida familiar, se necesitan fundamentos naturales, hay que estar diestro en el transcurso de los procesos.
"Quien quiera invertir en la educación de los hijos, en el cultivo de vínculos verdaderos entre las personas, en el trabajo sobre las cualidades del carácter y en el desarrollo de una sociedad humana de camino recto, que vaya a la naturaleza y a los árboles y aprenda de ellos… el secreto de la paciencia, de la inversión aun sin recompensa inmediata, y del reconocimiento de los procesos que avanzan en el crecimiento, aun cuando muchas veces parezca que no dan frutos" (Yaron Teena, hoja de la parashá semanal del Kibutz haDatí, parashat Beshalaj y Tu BiShvat 5767).
Editado por el Equipo del sitio del Tanaj
Extraído del sitio de Navegación en el Tanaj