El reinado de Shlomó
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De la división del reino a Ajav
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Los capítulos de Eliahu
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El reinado de Ajav
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1 Reyes 10 Versículo 1
El capítulo anterior había finalizado con la flota naval del rey que llegaba hasta Ofir (Somalia). Nuestro capítulo comienzas relatándonos acerca de la reina de Saba cuyo territorio quedaba cerca de allí, en Yemen.
Don Isaac Abarbanel dice que En el Talmud tratado Bava Batra (página 15b), se menciona que la reina de Saba era en realidad un hombre y no una mujer, interpretándose que el término "Malcata de Saba" se refiere a un gobernante masculino. Sin embargo, no hay razón para alejarse del significado literal del texto bíblico.
Saba era una región situada al sur de Israel, en lo que hoy conocemos como Yemen, cerca de la tierra de Kush. Era famosa por sus riquezas, como el oro, piedras preciosas y perfumes. Ptolomeo la denominó "Arabia Feliz" (Arabia Felix) debido a su prosperidad. Geográficamente, mientras el desierto estaba en el interior, Saba se encontraba en la costa, rodeada por el mar, y el Mar Rojo conectaba con esa región.
Según la opinión, de Daat Mikrá, cuando el rey Shlomó envió sus barcos a Ofir, sus siervos, al viajar allí, divulgaron su grandeza, sabiduría e inteligencia excepcionales. Estas características parecían milagrosas, ya que no era natural que otro ser humano poseyera su nivel de conocimiento.
Ralbag dice que, cuando la reina de Saba, gobernando en su región, escuchó sobre la reputación de Shlomó " por la causa del Nombre del Señor" (es decir, que su sabiduría se consideraba divina), decidió ponerlo a prueba con acertijos y enigmas para que se los descifrara. Su objetivo era confirmar si la sabiduría de Shlomó era realmente divina o solo humana, algo que podría distinguirse a través de los acertijos. Si realmente Dios le había inspirado semejante sabiduría entonces, Shlomó podría comprender los acertijos y resolverlos sin dificultad. De lo contrario, si no lograba interpretar los enigmas, quedaría claro que su sabiduría era únicamente humana y no divina.
1 Reyes 10 Versículo 2
Malbim explica que, la Reina de Saba tenía dos opciones para viajar a ver al Rey Shlomó: por mar o atravesando el desierto. Aunque podría haber utilizado los barcos de Shlomó, decidió viajar por tierra, ya que la enorme cantidad de regalos que llevaba habría requerido un gran número de barcos, los cuales ya estaban ocupados con la mercancía habitual que transportaban. Como se menciona más adelante en el versículo 10, al cargar tantas riquezas durante su travesía por el desierto, un lugar conocido por maleantes y saqueadores, la reina necesitaba un ejército para garantizar su seguridad y la de sus pertenencias.
Cuando finalmente se reunió con Shlomó, le habló sobre todos los pensamientos, dudas e intrigas que ella tenía en su corazón. Lo sorprendente fue que, gracias a su sabiduría divina, Shlomó no solo entendió lo que ella decía en palabras, sino que también pudo percibir sus sentimientos e intenciones más profundas. En otras palabras, la sabiduría de Shlomó le permitió interpretar no solo lo que se decía explícitamente, sino también lo que permanecía implícito en el corazón de la Reina de Saba.
Daat Mikrá analiza la repetición del verbo "y vino" y explica que en el primer caso (versículo anterior) se refiere a la decisión de la reina de iniciar su viaje; en el segundo caso, indica su llegada a Jerusalén; y en el tercero, su encuentro directo con Shlomó.
1 Reyes 10 Versículo 3
1 Reyes 10 Versículo 4
1 Reyes 10 Versículo 5
Don Isaac Abarbanel dice que, los demás reyes de la época no proporcionaban en sus mesas más que lo necesario para comer, y que muchas personas comían junco al rey en la misma mesa. Pero con Shlomó no era así, ya que su mesa superaba la de todos los reyes en excelencia y esplendor, con elementos notables.
Debido a la dignidad y magnificencia del rey, no cualquiera se sentaba en la mesa del rey, que estaba en un lugar elevado; en cambio, sus siervos que comían con él se sentaban en otras mesas organizadas según sus rangos y honores, como se describe en la frase los asientos de sus siervos.
Los sirvientes permanecían de pie para servir. Tampoco todos tenían el mismo rango, ya que cada uno servía en el lugar correspondiente a su oficio; algunos estaban más cercanos al rey, otros en un segundo nivel, otros en un tercero, y así sucesivamente. Algunos estaban designados específicamente para servir en las mesas de los que comían con el rey, pero no en la misma mesa del rey. De ahí que se diga la posición de sus servidores, porque los servidores estaban de pie y no sentados, cada uno en su lugar asignado, con un orden admirable.
Por último, dice: sus bebidas, ya que, como mencionan los médicos, las bebidas son adecuadas beberlas después de la comida se menciona en plural, porque no solo había vinos, sino también otros tipos de bebidas, como jugo de granada y otras preparaciones dignas de un rey, todo ello dispuesto de manera espléndida.
l sendero que conectaba su palacio con la Casa del Señor fue construido con maderas de sándalo, como se menciona en el versículo 12. Este sendero era una obra extremadamente valiosa y maravillosa, como se detalla en Dibre Haiamim II 9:3.
La reina, ante tanto orden y belleza, quedó tan asombrada que metafóricamente se dice que ‘se quedó sin aliento’, incapaz de hablar debido a su profunda admiración.
1 Reyes 10 Versículo 6
Malbim explica que, normalmente, los grandes genios o pensadores que se dedican al estudio de la sabiduría teórica tienen dificultades para alcanzar la excelencia en la vida práctica. Por lo general, suelen ser desordenados, descuidados y poco prolijos en sus asuntos. Esto se debe a que la sabiduría teórica trata con conceptos abstractos y alejados de lo material, mientras que la sabiduría práctica se enfoca en aspectos relacionados con lo tangible y concreto, como la administración y la gestión política.
Es por esto que la reina de Saba se sorprende al encontrar un hombre como Shlomó, que posee tanto sabiduría teórica como un orden práctico en sus obras. Estas son las acciones mencionadas en el versículo anterior, junto con su excelencia intelectual, como lo comprobó en el versículo 3. Por ello dice: tus hechos y tu sabiduría
1 Reyes 10 Versículo 7
No creía en lo que se decía, ya fuera porque es raro encontrar ambas cualidades juntas, o porque las historias exageraban al describir la magnitud de su sabiduría.
Sin embargo, al llegar puedo comprobar con sus propios ojos y ser testigo de la grandeza de su sabiduría, y también de cómo su sabiduría teórica estaba acompañada por su perfección en la administración del hogar y del estado.
Es por eso que expresa: ¡Y he aquí, no se me había contado ni la mitad! La sabiduría natural tiene un límite, y la fama de un sabio suele ser mayor a la distancia que en cercanía, ya que quien lo ve de cerca puede notar que su sabiduría es limitada y que no puede saberlo todo. Además, su conocimiento puede no ser claro. Pero la sabiduría de Shlomó era especial, como un manantial que fluye.
Por eso se dice: sabiduría y bondad'; la sabiduría se refiere al entendimiento lógico e intelectual, mientras que la bondad se refiere a la excelencia en liderazgo y conducta.
1 Reyes 10 Versículo 8
En relación con la administración dijo: 'Dichosos tus hombres', se refiere a sus súbditos, quienes se benefician directamente de la excelente organización y administración de los asuntos públicos que Shlomó dirige.
Y en cuanto a la sabiduría añadió: 'Dichosos tus siervos', haciendo referencia a aquellos que están en cercanía con el rey. Estos siervos, al estar continuamente en su presencia, tienen el privilegio de escuchar y aprender directamente de la sabiduría de Shlomó, lo que los coloca en una posición de especial ventaja.
1 Reyes 10 Versículo 9
justicia y bondad Daat Mikrá dice que esta es la función primordial del rey, tal como dice con David en Shmuel II 8:15 Y David obraba justicia y bondad con todo su pueblo.
1 Reyes 10 Versículo 10
Estas son las ofrendas y presentes que ella había traído para el rey.
Anteriormente ya hemos explicado que cada talento equivale a unos 30 kilogramos, es decir, le entregó en total unos 3.600 kilos de oro, (al precio del oro de hoy en día serían aproximadamente unos 12 millones de dólares)
1 Reyes 10 Versículo 11
Don Isaac Abarbanel comenta que el aceite de sándalo es reconocido por sus propiedades relajantes y calmantes, lo que lo convierte en un recurso esencial en la aromaterapia para aliviar el estrés, reducir la ansiedad y fomentar la relajación mental. Además, posee beneficios antiinflamatorios y antisépticos, útiles para tratar irritaciones en la piel.
Por otro lado, la madera de sándalo, proveniente de los árboles del género Santalum, es altamente valorada por su fragancia distintiva, suave y duradera, apreciada desde hace siglos en perfumería, ceremonias religiosas y terapias aromáticas. Su textura fina y sus tonalidades, que van del dorado al rojizo, le otorgan una apariencia exótica y elegante, convirtiéndola en un material ideal para la creación de objetos y muebles de lujo.
La resistencia natural de esta madera a las plagas y hongos, combinada con su durabilidad, aumenta aún más su exclusividad. Sin embargo, la escasez de árboles de sándalo y las estrictas regulaciones sobre su exportación han elevado significativamente su valor, convirtiéndola en un recurso codiciado para proyectos de alta gama y coleccionistas
1 Reyes 10 Versículo 12
El uso de sándalo para estos caminos y construcciones fue considerado algo grandioso y maravilloso, lo que dejó una profunda imprEtzión en la reina. Por ello, se menciona en este pasaje. También se informa que Shlomó utilizó madera de sándalo para fabricar arpas y liras para los músicos. Lo sorprendente fue encontrar piezas de sándalo de tamaño suficiente para construir estas estructuras y herramientas musicales.
1 Reyes 10 Versículo 13
Según Rashí, lo que Shlomó le otorgó a la reina fue principalmente sabiduría y conocimiento. Este regalo no era material, sino intelectual, compartiendo con ella su vasta comprensión y enseñanzas.
Metzudat David amplía esta idea, señalando que además del conocimiento y la sabiduría, Shlomó le entregó frutos y artículos únicos que no existían en la tierra de la reina. También le dio ofrendas valiosas como reciprocidad por los regalos que ella le había traído, acorde con su esplendor y grandeza.
Malbim explica que el hecho de que diga que ella regresó a su tierra es una observación muy significativa, porque enfatiza que la visita de la reina no fue un viaje casual o turístico. Su único objetivo era conocer a Shlomó, y una vez logrado esto, no tenía razones para quedarse ni visitar otros lugares. Su regreso recto y directo subraya que encontró todo lo que buscaba en su encuentro con el rey.
1 Reyes 10 Versículo 14
Don Isaac Abarbanel dice que el texto relata primero la grandeza de Shlomó en los edificios que construyó, y después en la gran cantidad de ofrendas que brindó en la Casa del Señor, se procede a mencionar la fuente de su riqueza y posesiones. Esto era relevante, ya que Shlomó no impuso tributos a Israel, y se menciona que el oro provenía de Ofir, llevado por las naves que él mismo había organizado.
El relato conecta el asunto de las naves con la historia de la visita de la reina de Saba, dado que su visita fue provocada por las naves que Shlomó había enviado a su tierra. Por lo tanto, después de concluir la historia de la reina de Saba, el texto regresa a la narrativa inicial para explicar cómo Shlomó acumuló su riqueza. Se menciona que en un solo año llegaron a Shlomó 666 talentos de oro, los cuales provenían de Ofir. Tal vez, después de que la reina de Saba regresara a su tierra, las naves de Shlomó y sus siervos, motivados por el favor y la admiración que ella sentía por él, tuvieron acceso a todas las riquezas de la región. Así, lograron traer en un solo año una cantidad tan extraordinaria de oro, lo cual estuvo relacionado con la influencia de la reina.
Por esta razón, este relato sobre el oro aparece justo después de mencionar que la reina de Saba volvió a su tierra.
Esto es el equivalente a aproximadamente 2.000 millones de dólares.
1 Reyes 10 Versículo 15
Los comentaristas Abarbanel y Radak ofrecen perspectivas complementarias sobre el comercio y las riquezas que llegaron al rey Shlomó, destacando su astucia para establecer y administrar un sistema comercial efectivo.
Diversidad de comerciantes y actividades comerciales:
Ambos comentaristas analizan la terminología usada para describir a los comerciantes y sus roles.
- mercaderes Según Abarbanel, estos eran comerciantes que transportaban bienes entre regiones y probablemente operaban al norte de Israel. Radak añade que se trataba de pequeños comerciantes que buscaban activamente oportunidades de compra y venta debido a la naturaleza limitada de su comercio.
- comerciantesIdentificados por Radak como comerciantes más grandes y establecidos, con mayores volúmenes de mercancías y negocios más extensos, los mayoristas.
- vendedores. Según ambos comentaristas, estos eran vendedores ambulantes especializados en especias y bienes exóticos. Radak menciona que estaban asociados con productos perfumados y otros bienes aromáticos, mientras que Abarbanel señala que eran responsables del comercio de artículos como oro, telas finas y seda.
Abarbanel enfatiza que las riquezas de Shlomó provenían del comercio marítimo y de impuestos aduaneros, no de impuestos a su pueblo.
Las naves reales, gestionadas por Shlomó, eran utilizadas por los comerciantes, quienes pagaban tasas significativas por este privilegio. El oro, que era el principal interés de Shlomó, llegaba exclusivamente al rey, mientras que otros productos como especias y textiles estaban a cargo de los comerciantes.
Daat Mikrá señala que cuando dice: los reyes de Arabia, se refiere a los jefes de las distintas tribus nómadas que habitaban la península arábiga.
Radak amplía esta visión, señalando que las riquezas también incluían ofrendas de reyes árabes y gobernantes locales, quienes entregaban oro, plata y otros tributos como muestra de respeto a Shlomó y para tener relaciones diplomáticas favorables.
Ambos comentaristas coinciden en que el comercio y los tributos reflejan no solo la riqueza material de Shlomó, sino también su sabiduría y prestigio internacional.
Abarbanel subraya que Shlomó buscaba generar riqueza desde fuera de su reino, reinvirtiéndola en su territorio para fortalecer su poder y administración. Este enfoque demuestra su visión estratégica y su capacidad para equilibrar la grandeza material con su liderazgo interno.
Radak señala la jerarquía y diversidad de los comerciantes, lo cual muestra la complejidad del sistema comercial en el período de Shlomó y cómo este contribuyó significativamente a su riqueza.
En resumen: El liderazgo de Shlomó destaca no solo por su sabiduría en la administración interna, sino también por su capacidad para establecer un sistema comercial global y diplomático. Aprovechando los recursos de comerciantes diversos y fortaleciendo relaciones internacionales, logró consolidar un reino rico, poderoso y respetado a nivel mundial.
1 Reyes 10 Versículo 16
Rashí explica que estos escudos no se asemejaban a los modelos redondos tradicionales; sino que, estos protectores eran de mayor tamaño y cubrían casi por completo el cuerpo del soldado. Estaban diseñados para proteger a los guerreros en enfrentamientos a distancia, sirviendo como defensa frente a flechas y lanzas arrojadas desde lo alto de las murallas, es por eso que se los untaba con grasa o aceite para que las flechas o lanzas resbalaran.
Daat Mikrá afirma que cada escudo pesaba alrededor de seis kilogramos de oro, lo que los convertía en piezas imponentes, tanto por su valor como por su peso.
Es razonable suponer que estos cobertores de oro, al igual que los escudos mencionados en el versículo siguiente, no estaban destinados a la guerra. Más bien, se utilizaban en la guardia de honor del rey, en desfiles y ceremonias solemnes, o como una ostentación del esplendor y la riqueza del reino ante dignatarios y huéspedes ilustres.
El oro empleado en cada escudo, equivalente a seiscientos siclos (alrededor de seis kilogramos), los hacía invaluables. Si se traslada su peso al valor actual del oro, cada uno de estos escudos representaría una verdadera fortuna, fácilmente alcanzando cifras de cientos de miles de dólares, simbolizando así el enorme poderío económico de Shlomó.
Estos escudos no solo manifestaban la riqueza incomparable del rey Shlomó, sino que también servían como un mensaje de autoridad y grandeza. Más allá de su uso práctico, eran emblemas del prestigio y la magnificencia de su reinado, diseñados para deslumbrar e inspirar admiración en quienes los contemplaban.
1 Reyes 10 Versículo 17
Estos dos tipos de escudos eran utilizados por distintos tipos de soldados. Los más pequeños, mencionados aquí, estaban destinados a aquellos que combatían cuerpo a cuerpo con espadas, mientras que los escudos más grandes que protegían todo el cuerpo, eran empleados por la infantería durante el asedio a ciudades amuralladas.
Sin embargo, tal como explicamos en el versículo anterior, cumplían una función ceremonial y de honor, por lo que se almacenaban en la residencia del rey en lugar de los fuertes o las ciudades fortificadas. Su presencia en la residencia real resaltaba su propósito simbólico, representando la magnificencia y el poder del reino en eventos solemnes y actos de prestigio.
1 Reyes 10 Versículo 18
En muchos casos, los tronos tienen diseños elaborados que reflejan la riqueza, sabiduría y grandeza del monarca, como el trono del rey Shlomó, que, tal como relatará en los próximos versículos, estaba lleno de simbolismo y detalles que subrayaban sus virtudes como gobernante. Además, el trono actúa como un recordatorio visual del orden y la estabilidad del reino, siendo un ícono que refuerza la conexión entre el gobernante y las leyes divinas o humanas que fundamentan su reinado
1 Reyes 10 Versículo 19
Los escalones en los tronos tienen un propósito tanto práctico como simbólico, profundamente arraigado en la tradición y la representación del poder.
Símbolo de Elevación y Autoridad: Los escalones elevan al trono, colocando al rey o gobernante en una posición superior a la de quienes lo rodean. Esto refuerza la percepción de su autoridad y dignidad, subrayando su papel como líder supremo. La altura simboliza su conexión más cercana con lo divino o con valores superiores, desde donde ejerce su gobierno.
Separación del Pueblo: Los escalones crean una distancia física y visual entre el monarca y los súbditos, señalando que no cualquier persona puede acceder fácilmente a ese espacio sagrado o privilegiado. Esta separación subraya el respeto, la solemnidad y el carácter único del cargo.
Escenario Ceremonial: Los escalones también permiten que los actos ceremoniales tengan mayor impacto visual. Durante juicios, audiencias o eventos oficiales, los escalones aseguran que el gobernante sea el punto focal para todos los presentes.
Representación Simbólica de Grados o Virtudes: En algunos casos, cada escalón puede tener un significado simbólico, representando virtudes o enseñanzas. Por ejemplo, en el caso del trono del rey Shlomó, los escalones estaban decorados con figuras y mensajes que reflejaban principios de justicia y armonía.
En resumen, los escalones no son solo un elemento arquitectónico, sino una herramienta cargada de significado, destinada a exaltar la figura del gobernante y la solemnidad de su posición. ¡Una fusión perfecta de funcionalidad y simbolismo!
1 Reyes 10 Versículo 20
Es interesante citar todos los detalles que el Midrash agrega a todo este relato para hacernos una idea del trono del rey Shlomó que no solo simbolizaba su autoridad, sino que también integraba complejos mecanismos y elementos cargados de simbolismo, reflejando su sabiduría y justicia que regían su reino. Cada aspecto de este trono ofrecía enseñanzas y un despliegue impresionante.
Cuando Shlomó ascendía al trono, cada escalón presentaba enseñanzas clave relacionadas con la justicia. Los leones a los lados extendían sus manos hacia el rey, mostrando inscripciones como: "No hagas distinción de personas en el juicio" y "No aceptes sobornos." Esto subrayaba los principios fundamentales de su gobierno. Al ascender, Shlomó recitaba versículos de los Salmos que exaltaban las leyes de Dios, culminando con "Los juicios de Dios son verdad" para recordar siempre los principios que guiaba su liderazgo.
Sobre los leones se alzaban columnas de mármol coronadas con piedras de oro que contenían perfumes. A los lados del trono había asientos dorados reservados para los profetas Gad y Natán, mientras que detrás se encontraban setenta asientos adicionales para los ancianos, decorados con figuras de leones y águilas, que simbolizaban fuerza y visión. Todo esto demostraba que Shlomó, a pesar de poseer una sabiduría elevadísima, no obstante, tenía la humildad de consultar con los sabios y el Sanedrín, de esta forma, cada veredicto tenía un consenso por todos los sectores de la sociedad.
Al posarse el rey, sobre el asiento del trono un águila dorada traía un rollo de la Torá, tal como la Torá ordena a los reyes den Debarim 17:18 Y sucederá que cuando el rey se siente sobre el trono de su reino, escribirá para sí una copia de esta ley en un libro, ... La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Señor su Dios, observando cuidadosamente todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos y no se desvíe de los preceptos ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel. Y así se decreta en la ley judía, como lo estipula Rambam en hiljot Melajim.
Cada escalón del trono estaba decorado con figuras que reflejaban equilibrio entre opuestos, como un toro frente a un león o un lobo frente a un cordero, mostrando la capacidad de Shlomó para reconciliar diferencias y traer paz. Este simbolismo reflejaba la visión mesiánica descrita por el profeta Ishaiahu: "El lobo morará con el cordero, y el leopardo se habitará con el cabrito." Si bien este versículo no debe interpretarse literalmente, su significado o alegoría es lo que representa que tanto los hombres más fuertes convivirán en paz con los más débiles y sin recursos (como viudas o huérfanos), también los más ricos con los más pobres, sin abusarse unos de otros ni tratar de perjudicar o sacar tajada de su compañero.
Durante los juicios, el trono cobraba vida: los leones rugían, las águilas volaban, las ruedas giraban y los pavos reales cantaban, infundiendo temor reverente en los testigos y alentándolos a declarar la verdad. El juicio comenzaba con consultas de Shlomó a los profetas Gad y Natán, y las decisiones se transmitían a los ancianos y líderes de Israel, asegurando un proceso justo y equitativo para todos.
El midrash nos relata que reyes como Nabucodonosor y Ajashverosh intentaron sentarse en el trono, pero fracasaron. La idea que quiere transmitirnos es que, aquellos reyes que conquistaron al pueblo de Israel, al conocer la grandeza de Shlomó, también ellos pretendieron gobernar con los principios de sabiduría y justicia, pero fracasaron.
Rabí Yojanán enseñó que los elementos del trono representaban una visión futura de paz y armonía universal, en la que incluso las fuerzas opuestas convivirían en equilibrio. Este diseño, junto con las decisiones del rey Shlomó, manifestaba la justicia y sabiduría que definieron su reinado.
1 Reyes 10 Versículo 21
Radak explica que, no se utilizaba plata, ya que todos estos utensilios estaban hechos de oro puro. No había nada de plata en ellos, porque la plata no se consideraba valiosa en los días de Shlomó debido a la abundancia de oro. Por esta razón, todos los utensilios eran de oro, y ninguno de ellos estaba hecho de plata.
Daat Mikrá dice que, esto se refiere solamente a los utensilios que eran utilizados en el palacio del rey para sus comensales e invitados de honor.
1 Reyes 10 Versículo 22
Don Isaac Abarbanel plantea una cuestión interesante al analizar el versículo: ¿Por qué el rey Shlomó, poseyendo inmensas riquezas, derrochaba así sus bienes? ¿No corría el riesgo de empobrecerse? Abarbanel responde señalando que la llegada de oro al reino era continua y constante, garantizada por la flota de barcos de Tarshish, en colaboración con la flota de Jirám. Esta operación conjunta permitía un flujo incesante de recursos, evitando cualquier posibilidad de escasez económica, aun cuando los gastos fueran significativos.
El texto menciona que la flota de Tarshish llegaba una vez cada tres años, trayendo consigo no solo oro y plata, sino también productos exóticos como marfil, monos y pavos reales. Los comentaristas explican que este intervalo de tres años no era únicamente el resultado de la distancia, sino que también reflejaba el tiempo necesario para las transacciones comerciales y la interacción con las poblaciones locales. Así, además de los metales preciosos, las flotas contribuían al enriquecimiento cultural del reino al traer artículos únicos que evidenciaban el alcance global del reinado de Shlomó.
Daat Mikrá sostiene que, más allá del valor económico, los bienes traídos de Tarshish tenían otros objetivos: Los monos eran llevados como mascotas o para divertir con sus travesuras, mientras que los pavos reales, con sus majestuosas plumas y su porte imponente, añadían un elemento de grandeza y esplendor visual. El marfil era un símbolo de estatus y riqueza.
Todo esto, representaban la conexión de Shlomó con culturas remotas y su habilidad para incorporar elementos exóticos como muestra de su opulencia. Estos bienes materializaban no solo la riqueza del reino, sino también la sabiduría y estrategia de Shlomó para consolidar su reinado como un modelo de prosperidad y alcance global.
La repetición en el texto de la "flota de Tarshish" y la diferenciación geográfica entre Tarshish y Ofir sugiere una distinción importante entre dos rutas comerciales principales. Ofir (Somalia), situada en una región oriental cercana al océano Índico, era conocida por su abundante oro, mientras que Tarshish, identificada con regiones del Mediterráneo occidental, probablemente Kartága (la actual Túnez), ofrecía bienes característicos de su zona. Esta conexión con Tarshish se lograba a través de puertos en el mar mediterráneo y gracias a la experiencia marítima de Jirám y sus marineros fenicios, mientras que las expediciones a Ofir partían del puerto de Etzión Guéber (Eilat) en el mar Rojo, administrado directamente por Shlomó.
Las flotas hacia Ofir y Tarshish no eran las mismas ni compartían las mismas rutas. Ofir, ubicada probablemente en la península Arábiga, era accesible desde Etzión Guéber (Eilat), un puerto estratégico en el mar Rojo, que permitía a Shlomó enviar embarcaciones con el apoyo de los marineros de Jirám. Estas expediciones traían oro y especias. Por el contrario, Tarshish, ubicada en el Mediterráneo occidental, requería embarcaciones que partieran de Tiro, bajo el control de Jirám. Mientras las flotas hacia Tarshish estaban supervisadas principalmente por Jirám, las de Ofir estaban gestionadas directamente por Shlomó.
Los comentaristas también reflexionan sobre el intervalo de tres años que tomaban los viajes hacia Tarshish. Este período no solo reflejaba la distancia, sino también el tiempo necesario para comerciar y negociar con las comunidades locales. Durante un año, las embarcaciones permanecían en los puertos, realizando intercambios de bienes como oro, plata, colmillos de elefante (marfil), monos y pavos reales. Posteriormente regresaban, al inicio del tercer año desde que partieron, pero cargadas con estos bienes, que eran transportados al reino de Shlomó.
En cuanto al uso del término "Flota de Tarshish", los barcos de Tarshish no solo eran identificados por su destino, sino también por su diseño. Estas embarcaciones eran conocidas por ser robustas y adecuadas para viajes largos, capaces de transportar cargas significativas. Este término, según los comentaristas, también se utilizaba para describir las flotas que Iehoshafát construyó en Etzión Guéber. Aunque su destino era Ofir, estas embarcaciones compartían las características de los barcos diseñados para rutas a Tarshish, lo que explica la utilización de este término.
Malbim, por su parte, ofrece una visión geográfica alternativa: mientras que Radak, identificaba a Tarshish como Kartága en el norte de África, Malbim propone que Tarshish era en realidad la ciudad de Tarsos, ubicada en la antigua Sefarad (España). Según esta interpretación, las embarcaciones partían desde Etzión Guéber hacia el océano Índico, rodeando el continente africano por la parte sur conectándose posteriormente con el océano Atlántico y alcanzando Tarshish.
Este argumento se apoya en que el mar Rojo (Iam Suf) conecta con el océano Índico, y este, a su vez, con el Atlántico. Las embarcaciones de Shlomó, diseñadas en Etzión Guéber, habrían tenido la capacidad de realizar estos viajes gracias a su robustez. Además, en Tarshish la plata era abundante, en contraste con las regiones más cálidas como Ofir, donde predominaba el oro. Los fenicios, al llegar a España, encontraron grandes depósitos de plata, al punto de fabricar incluso partes de sus embarcaciones con este metal.
1 Reyes 10 Versículo 23
1 Reyes 10 Versículo 24
Don Isaac Abarbanel dice que, se destaca que la fama de la sabiduría de Shlomó atrajo a personas de todas partes para escuchar sus consejos, lo que contribuyó aún más al enriquecimiento de Jerusalén. Este contexto demuestra cómo el liderazgo y la sabiduría de Shlomó no solo llevaron a un florecimiento espiritual y cultural, sino también a una prosperidad material para su pueblo.
1 Reyes 10 Versículo 25
1 Reyes 10 Versículo 26
Los carros fueron destinados a las ciudades específicamente designadas para ellos, conocidas como "ciudades de los carros", mientras que los jinetes permanecían en Jerusalén, siempre cerca del rey. Este detalle resalta tanto la organización logística del reino como el poder militar de Shlomó, incluso en tiempos de paz.
El texto concluye que la presencia de un número tan grande de caballos, carros y jinetes junto al rey, a pesar de que su reinado era de tranquilidad y prosperidad, era algo notable y evidencia de su grandeza. Estos recursos no solo aseguraban la paz, sino que imponían respeto y temor a los reyes vecinos, consolidando la estabilidad de su reino. Además, la constante presencia del rey en Jerusalén y su entorno de doce mil jinetes generó un impacto económico significativo, ya que los habitantes de la ciudad se enriquecían vendiendo alimentos y productos a la corte real.
Con esto podemos observar, además, que el reino de Shlomó destacaba por su supremacía en los ámbitos económico, comercial, tecnológico, intelectual y militar.
1 Reyes 10 Versículo 27
Malbim señala que, no solo el rey disfrutaba de una gran riqueza, sino que también los habitantes de Jerusalén se enriquecieron enormemente gracias a la afluencia de numerosas personas que llegaban a la ciudad a comerciar y observar la sabiduría y belleza. Gracias a ello, cada habitante de Jerusalén construía para sí una casa de cedro, hasta que los cedros se volvieron tan comunes como los sicómoros.
La higuera egipcia, el sicomoro o sicómoro (Ficus sycomorus) es un árbol de la familia de las moráceas y del género de las higueras que tuvo gran importancia en el antiguo Egipto.
1 Reyes 10 Versículo 28
Don Isaac Abarbanel dice que, el faraón, el rey de Egipto, otorgó a Shlomó el control exclusivo sobre la exportación de caballos y textiles valiosos desde Egipto. Según esta costumbre, los bienes de gran calidad no podían ser exportados sin la autorización del rey egipcio. El faraón permitió a Shlomó controlar este acceso, y él, a su vez, vendía estas autorizaciones a comerciantes por una suma fija anual. Estos comerciantes actuaban en Egipto, comprando los bienes necesarios y pagando un impuesto o tarifa específica por cada caballo o textil exportado.
Ralbag dice que el texto menciona queLos caballos de Shlomó eran importados de Egipto. Según la explicación anterior, cualquier persona que deseara sacar un caballo de Egipto, debía pagar una tarifa específica al rey Shlomó, ya que no se permitía la exportación de caballos sin la autorización del monarca egipcio, y esta autoridad fue delegada por el faraón a Shlomó.
En Egipto, los tejidos de lino eran altamente valorados y reconocidos por su calidad excepcional. Estos textiles no podían ser exportados sin el permiso del rey egipcio, y este control también fue delegado a Shlomó.
Esta regulación tenía un propósito adicional: en Egipto, montar a caballo o vestir ropa de lino fino estaba restringido a ciertas clases sociales, especialmente los funcionarios y nobles. Esto permitía distinguir entre los líderes y los pobres, los sirvientes o los esclavos, asegurando que el acceso a estos símbolos de estatus estuviera regulado. De esta manera, el control sobre la exportación de caballos y textiles de lino representaba tanto un sistema económico como una herramienta de estratificación social.
Daat Mikrá dice que la tierra de Cobe, quedaba al sureste de Anatolia, llamada también Asia Menor, es una península de Asia, bañada al norte por las aguas del mar Negro y al sur y al oeste por el Mediterráneo. Ubicada en Oriente Próximo, se separa de Europa por los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos. Hoy día pertenece a Turquía.
Esto nos demuestra que Shlomó desarrolló un comercio desde el extremo norte del reino que llegaba hasta los límites con Europa, como así también en el sur junto a Egipto (África)
1 Reyes 10 Versículo 29
El texto detalla que los comerciantes del rey Shlomó gestionaban tanto la exportación de caballos como la de textiles de lino desde Egipto. Los interesados en adquirir estos bienes tenían que negociar directamente con los comerciantes del rey, lo que generaba importantes beneficios económicos para Shlomó. El texto menciona específicamente las tarifas asociadas: cada carro de caballos (compuesto por cuatro caballos) tenía un costo de seiscientos siclos de plata, mientras que cada caballo individual tenía un costo de ciento cincuenta siclos. Este sistema aseguraba un flujo constante de ingresos para Shlomó.
Finalmente, la última sección resalta la eficiencia del sistema. Se menciona que incluso los reyes de los hititas y de Aram, interesados en adquirir caballos de Egipto, debían tratar con los comerciantes de Shlomó, consolidando aún más su poder comercial y diplomático. Este control sobre las exportaciones no solo beneficiaba económicamente a Shlomó, sino que también reafirmaba su prestigio y autoridad en la región.
El texto sugiere que cada carro de caballos costaba seiscientos siclos de plata, mientras que cada caballo individual costaba ciento cincuenta siclos. Además, los reyes de los hititas y de Aram, interesados en adquirir caballos de Egipto, también debían tratar directamente con los comerciantes de Shlomó.
Para calcular el valor de 150 siclos en dólares hoy en día, necesitamos saber el peso de un siclo en plata y el precio actual de la plata. Un siclo bíblico pesa aproximadamente 11.4 gramos. Por lo tanto, 150 siclos equivalen a: 1.710 gramos de plata. El precio actual de la plata es de aproximadamente 1,04 dólares por gramo. Por lo tanto, 150 siclos de plata equivaldrían aproximadamente a $1.778,40 dólares según el precio actual de la plata.
Entonces 600 siclos que costaba un carro equivaldrían aproximadamente a $7.113,60 dólares según el precio actual de la plata
Con respecto a la prohibición de la Torá en Debarim 14:15 Pondrás sobre ti al rey que el Señor tu Dios escoja, de entre tus hermanos elegirás por rey sobre ti; no pondrás sobre ti a un extranjero que no sea hermano tuyo. Además, él no tendrá muchos caballos, para que el pueblo no vuelva a Egipto para tener muchos caballos, pues el Señor te ha dicho: "Jamás volveréis por ese camino." Tampoco tendrá muchas mujeres, no sea que su corazón se desvíe; tampoco tendrá grandes cantidades de plata u oro. Citaremos lo que los sabios escribieron en el Talmud (Sanedrín 21b).al respecto:
El Rabí Itzjak pregunta: "¿Por qué no fueron revelaron los motivos y el sentido de los preceptos?"
Es decir, la pregunta del Rabí Itzjak era por qué la Torá no explicó en forma literal en la Torá las razones de las prohibiciones que en ella se establecen.
El Rabí Itzjak continúa y dice: Porque hay dos preceptos cuyos motivos fueron revelados, literalmente y en ellos cayó precisamente el más sabio de todos los hombres (Shlomó). Está escrito: No tendrá muchas mujeres, no sea que su corazón se desvíe y Shlomó se dijo para sí mismo: "Yo tendré muchas pues a mí no me harán apartarme del camino." Y está escrito: "Y sucedió que en la vejez de Shlomó, sus esposas desviaron su corazón."
El rey Shlomó, que era el más sabio, como está dicho: 'Y Shlomó fue más sabio que todos los hombres,' al observar el motivo [de las prohibiciones], consideró que los versículos no se referían a él, pues él se creía capaz de poder aumentar caballos sin hacer que el pueblo regresara a Egipto, de tomar muchas esposas sin ser influido por ellas. Debido a que, los motivos de estas prohibiciones fueron explicadas literalmente sus razones en la Torá, Shlomó cayó en estos errores. Si los motivos de estas prohibiciones no hubieran sido explicados, si simplemente se hubiera dicho que al rey le está prohibido aumentar caballos y esposas sin dar un motivo, Shlomó no habría caído en ellas, porque mientras no explicara el texto la razón, no hubiera argumentado que a él no le pasaría y concluir por lo tanto que, él podría hacerlo. Este error de Shlomó nos explica por qué la Torá, en la mayoría de los casos, oculta las razones de las prohibiciones, porque cuando las prohibiciones están explicadas, las personas pueden equivocarse y decir: 'A mí no me ocurrirá.'
El Admor de Ropshitz planteó una objeción a estas palabras del Talmud, basada en un versículo de la Torá. En la Tora está escrito: 'No aceptarás soborno, porque el soborno ciego a los sabios y pervierte las palabras de los justos.' Aquí tenemos otra prohibición que la Torá explica su motivo, además de las dos mencionadas (la prohibición de aumentar en mujeres o caballos).
El Admor respondió con una aguda explicación: Es cierto que la Torá explica el motivo de la prohibición de aceptar soborno, pero esta explicación no conduce a ningún error, ya que la Torá dice que el soborno tiene tal poder que incluso puede cegar a los sabios. Cuando la Torá describe a alguien como sabio, no es posible que alguien diga: 'Yo aceptaré soborno, pero no me afectará,' porque comprenderá por sí mismo: ¿Acaso soy más sabio que el sabio al que se refiere la Torá? ¿Soy más justo que el justo mencionado en el versículo? Cuando el pasaje califica a una persona como sabio, se refiere a alguien que ha alcanzado el máximo nivel de sabiduría, y la Torá advierte que el soborno tiene una naturaleza que ciega incluso a los sabios y pervierte incluso a los justos. Por lo tanto, nadie podría caer diciendo: 'a mí eso no me pasará,' ya que la Torá ha asegurado explícitamente que el soborno afecta incluso a los sabios. Por esta razón, la Torá explica el motivo de la prohibición del soborno, a diferencia de las razones relacionadas con el aumento de esposas y caballos. En esos casos, no está escrito que esas mujeres también desviarían el corazón del sabio y del justo, o que esos caballos llevarían al regreso del pueblo a Egipto, incluso si el rey fuera sabio y justo. Por ello, el sabio Shlomó, cayó en este error fallando en el cumplimiento de estos dos versículos.
En resumen, este Midrash analiza cómo Shlomó cayó en las transgresiones relacionadas con el aumento de caballos y esposas debido a que las ambas contenían el motivo explícito de su prohibición. Al interpretar que las razones no aplicaban a él por su sabiduría y justicia, justificó su acción. Esto contrasta con la prohibición de aceptar soborno, que, está fundamentada de manera que no permite excepciones, ya que la Torá enfatiza que el soborno afecta incluso a los sabios y justos. Por lo tanto, la diferencia radica en cómo las razones y explicaciones del sentido de las prohibiciones pueden influir en el comportamiento de las personas.